Publicado el 21 de julio de 2015

Declaración Profesores/as Izquierda Libertaria

El Paro Nacional docente –que actualmente lleva más de 50 días- es el reflejo del escaso diálogo que ha existido entre el gobierno y los profesores del país en torno a la nueva y necesaria carrera docente. Esta situación vivió su punto más agudo el viernes pasado cuando el presidente del Colegio de Profesores decidió suspender la Asamblea Nacional del espacio, al no ver la posibilidad de bajar el paro.

Las propuestas de modificación a los 11 puntos presentados por el Colegio de Profesores no han sido respondidas de forma satisfactoria por el gobierno. Por ejemplo, se han postergado discusiones relevantes, como  las relacionadas con el agobio laboral, y solo se han cambiado algunas palabras, sin cambiar el fondo, de la tan criticada certificación y estandarización de las evaluaciones que propone este proyecto de ley. Imponer lo anterior como un avance de nuestras demandas como docentes es poco serio, autoritario y, por sobre todo, falso. El gobierno ha demostrado una posición tozuda y sobreideologizada en base a una propuesta de carrera docente que tiene como únicas centralidades visibles, una profunda desconfianza en nuestros desempeños y una visión neoliberal de nuestro futuro laboral.

Este escenario no solo sigue dañando la paupérrima imagen y desempeño en el ámbito educacional que ha demostrado este gobierno -y el ex ministro Eyzaguirre en particular- sino que también amenaza con debilitar los mecanismos institucionales de nuestro gremio, al ser usados como una “retaguardia” de los intereses de la coalición gobernante. Fue la Asamblea Nacional la que decidió iniciar el paro indefinido y debe ser este mismo espacio el que zanje la resolución de esta movilización. Por lo mismo, nos sumamos a las voces mayoritarias de nuestro gremio que piden una consulta nacional abierta, que permita presentar las propuestas del gobierno y destrabar este conflicto.

Por otra parte, desde Izquierda Libertaria saludamos la convicción, trabajo y dedicación que los profesores de nuestro país han demostrado en estas movilizaciones. Estas ideas nacen del convencimiento y necesidad de  mejorar nuestras condiciones laborales, pero también los aprendizajes de los estudiantes. En este proceso hemos señalado enfáticamente: somos nosotros los protagonistas de las reformas en curso.

Afirmamos que no habrá salida a esta movilización mientras no se cambie la lógica punitiva y poco rigurosa de este proyecto. En este sentido, los siguientes puntos son centrales:

1) Evaluación docente formativa que incentive el trabajo colaborativo. La evaluación no debe ser punitiva, por lo tanto no puede ir vinculada directamente con nuestros sueldos.

2) Respuestas y plazos concretos para las reivindicaciones sobre agobio laboral, sobre todo las demandas de  distribución de 50/50 entre horas lectivas y no lectivas y la disminución a 30 alumnos por sala.

3) Reconocimiento al perfeccionamiento docente y su vinculación con universidades acreditadas.

4) Bono al retiro para los docentes cercanos a la edad de jubilación.

Consideramos que lo más importante de este movimiento ha sido la organización docente que ha surgido desde los distintos comunales del país. Estos, de forma autónoma, han reflexionado desde su experiencia cotidiana en el cómo resolver los problemas de la actual crisis del sistema educacional chileno. De forma paralela, han exigido más democracia y participación en la toma de decisiones, ya sea al interior del Magisterio como en relación al gobierno y al poder legislativo. Para nosotros, todas estas características son los pilares de la construcción y consolidación de un nuevo movimiento docente, que no irá a la zaga de los viejos partidos políticos, sino que será lo que ha demostrado hasta ahora: un actor protagónico, a nivel de propuesta y movilización, de los cambios que Chile necesita.

A defender nuestras demandas, el sentido pedagógico de nuestra movilización y a fortalecer y proyectar nuestras organizaciones docentes. Por nuestra educación, por nuestros estudiantes y profesores, llegamos para quedarnos.

¡Arriba las y los profesores que luchan!