Hoy en marco del día de las y los estudiantes, en el Auditorium del Edificio Eleazar Huerta (CIDFIL) de la Universidad Austral, a eso de las 17:00hrs desde el Centro de Estudiantes de Pedagogía en Historia y Cs. Sociales en conjunto con el colectivo Difusión Secundarios Valdivia y el Colegio de Profesores y Profesoras comunal Valdivia se desarrolló la proyección del reestreno del documental Fuerza Estudiantes!!! dirigido por Felipe Pizarro durante las revueltas estudiantiles del 2011 en la capital de la región de los Ríos.
El movimiento estudiantil del 2011 formó parte de un ciclo más amplio de impugnación al modelo neoliberal en Chile, visible desde comienzos de los años 2000. En ese contexto, las y los estudiantes constituyeron uno de varios actores sociales que protagonizaron procesos de movilización y conflictividad, junto a sectores como los subcontratistas de Codelco, trabajadores forestales y salmoneros, así como el movimiento mapuche. Aunque el movimiento estudiantil chileno posee una larga trayectoria histórica que se remonta a comienzos del siglo XX, las movilizaciones de 2011 tuvieron como antecedentes inmediatos el “mochilazo” del 2001 y la Revolución Pingüina del 2006, procesos que contribuyeron a la rearticulación organizativa y política del estudiantado en la post dictadura.
Una particularidad del movimiento estudiantil del 2011 fue la presencia en su seno de un conjunto de organizaciones políticas. Fueron estas las que condujeron o lideraron a la interna los avances del movimiento. Fue una acción combinada, entre el despliegue de militantes de diversas organizaciones, junto con estudiantes sin domicilio político, pero que compartían las reivindicaciones y los repertorios de acción del momento. Fue un movimiento masivo y popular que encontró adherentes en diversos segmentos sociales, entre apoderados/as, secundarios/as, trabajadores, profesores, etc. Esa fue la clave de su éxito. Valdivia, como ciudad universitaria no estuvo ajena a la coyuntura. Una de las primeras expresiones del movimiento estudiantil local ocurrió el año 2010. El gobierno de Sebastián Piñera inició una reforma educativa que contempló la reducción de horas en la asignatura de Historia en el sistema escolar. Los y las estudiantes de Pedagogía en Historia de la UACh se manifestaron con diversas actividades en el centro de Valdivia. Desde performances con disfraces de personajes históricos hasta protestas frente al Seremi de Educación. Por entonces, la Universidad San Sebastián también contaba con la carrera de Historia. Por lo que existió una confluencia entre estudiantes de ambas casas de estudio. Esta experiencia fue importante durante el año siguiente.
El 2011, universidades de todo el país vieron crecer el movimiento universitario. Este explotó especialmente por la enorme carga que generaba el endeudamiento para estudiar. Deudas millonarias que debían solventar familias de clases medias y populares. Estas veían en la educación la promesa neoliberal del ascenso social. El lucro y la participación de los bancos en los créditos universitarios fueron cuestionados (como el CAE). La mayoría de las y los estudiantes chilenos terminaba una carrera con una enorme deuda con algún banco. El alto costo de las matrículas y aranceles que pagaban directamente las madres y padres comenzó a ser discutido. Fue así como se instaló una demanda principal y transversal: la Educación pública, gratuita y de excelencia garantizada por el Estado. La educación debía ser un derecho social y no una mera mercancía o bien de consumo.
En la Universidad Austral, la inquietud sobre lo que pasaba a nivel nacional se instaló de forma paulatina. El estudiantado era moderado y poco movilizado en comparación con otras universidades. FEUACh estaba liderada por las juventudes de la antigua Concertación. Dirigentes de la DC, JJCC y la extinta Izquierda Autónoma (Organización de izquierda inspirada en el autonomismo, las interpretaciones socialdemócratas de Gramsci y de intelectuales como Carlos Ruiz, famosa organización porque de sus filas surgió Gabriel Boric).
FEUACh era conocida por sus fiestas, semanas mechonas y desfalcos económicos antes que de promover la discusión política. Fuera de la federación existía sólo una organización de izquierda: el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), el cual era un brazo del llamado “MIR Demetrio”, una de las últimas facciones del moribundo MIR. No obstante, su presencia era marginal e incapaz de superar a las juventudes de la concertación. Esto cambió radicalmente cuando un grupo de estudiantes de izquierda, marxistas y comunistas-libertarios crearon ese año el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL). Esta organización, QUE NO TIENE NINGUNA RELACIÓN CON LOS ACTUALES LIBERTARIOS, estaba inspirada en el anarco-comunismo, e intentó combinar los valores libertarios del anarquismo histórico y la visión política del marxismo.
El FEL consiguió posicionarse rápidamente en diversas carreras y junto a otros estudiantes críticos crearon la Coordinadora de Estudiantes de Base. Desde allí se construyó un polo de discusión sobre el escenario nacional, pero también de interpelación a la incapacidad de FEUACh. A fines de junio del 2011, estudiantes del campus Miraflores, se tomaron las dependencias de sus facultades, principalmente motivados por demandas locales (infraestructura). Junto a otras carreras y en medio de una Asamblea General convocada por el Consejo Superior, se instaló la moción de una toma generalizada. La universidad pasó casi un mes tomada, como muchas otras casas de estudio en Chile. Mientras los varios liceos en Valdivia, cerca de 8 meses.
En todo el país, las y los estudiantes lideraron masivas manifestaciones y performances de lo más extravagantes, desde besatones por la educación, henki-damas por la educación, maratones por la educación, etc. Eran los días de Camila Vallejos, Giorgio Jackson y Gabriel Boric. En agosto del 2011, el gobierno de Piñera apeló a la represión. El 4 de agosto fue llamado el “invierno chileno”, por el nivel de violencia que la policía ejerció contra los manifestantes.
La indignación nacional creció y el movimiento estudiantil ganó la simpatía y el apoyo de la población chilena. Entre cacerolazos y barricadas, el escenario era de ingobernabilidad. Cuestión que no se había visto desde las protestas contra Pinochet, pero también un precedente de lo que sería el “estallido social”. La CUT, trabajadores portuarios y otras organizaciones gremiales y profesionales llamaron a una paralización nacional, era el fantasma de una huelga general. Ante el temor de que la situación se descontrolara aún más, el gobierno disminuyó la represión, creó comisiones de trabajo en torno a la cuestión educativa y dejó que los estudiantes se agotaran por desgaste.
Hacia fines del 2011, el movimiento se estancó. Universidades, liceos, escuelas y colegios poco a poco volvieron a la normalidad. Sin embargo, el activo político continuó realizando iniciativas de todo tipo. En la UACh, desde la Coordinadora de Estudiantes de Base, apoyados por el FEL y la Unión Nacional Estudiantil (UNE) nació el CREA (que significa Corriente Revolucionaria Estudiantil de la Austral). Una plataforma que se propuso quitarle FEUACh a la concertación. El 2012, consiguió un cupo y desde entonces tuvo presencia en la federación promoviendo la creación de una universidad popular, abierta al mundo trabajador, la democratización y la creación de un nuevo proyecto educativo para Chile. Paralelamente durante el 2012 a nivel secundario se constituye en Valdivia la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), apuntando a la misma misión, la disputa a nivel secundarios con la CoNES, Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios, orgánica también integrada y liderada mayoritariamente por militantes de partidos adherentes a la concertación.
Diversas iniciativas fueron creadas por las y los estudiantes que eran parte del CREA. La Asamblea Comunal, con organizaciones y dirigentes del mundo sindical, vecinal y profesional. El Congreso Social por un Proyecto Educativo, que, junto con el apoyo de profesores del sistema escolar y universitario, elaboraron colectivamente el esbozo de un nuevo sistema educativo para Chile: gratuito, democrático y al servicio del pueblo. Esta iniciativa también se realizó en otras ciudades, como Concepción y Santiago. Universitarios y secundarios coincidieron en esta instancia también.
Por entonces, la Federación de Estudiantes Secundarios de Valdivia (FEESVA), que debía alinearse con la postura de la CoNES, fue liderada por la Izquierda Comunista, organización trostkista con vocación social y capacidad de establecer una política de alianzas seria (a diferencia de otros trotskistas). Junto con ellos nació la ya nombrada ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios). FEUACh, ACES, FEESVA y hasta estudiantes de la San Sebastián realizaron diversas convocatorias en conjunto durante el 2012. Jornadas de muralismo, clases populares en lugares públicos, FEUACh se acercó a poblaciones como Yañez Zavala y Pablo Neruda, para llevar la semana mechona a la población, con música, talleres, operativos médicos, entre otras actividades. Mientras a nivel secundario se vivían asambleas, reuniones, barricadas, tomas, paros y marchas.
El movimiento estudiantil llegó a su fin con el recambio generacional de las y los estudiantes y por la coyuntura política. Las elecciones municipales del 2012 y las presidenciales del 2013, dónde se impuso Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría, hicieron eco de las demandas estudiantiles. Bachelet promovió una reforma educativa que terminó por crear la gratuidad que existe hasta el día de hoy. Asimilada la demanda, el movimiento social y el conjunto de sus organizaciones políticas desaparecieron.
Parte de este proceso es capturado en el documental, Fuerza Estudiantes!!! dirigido y producido por Felipe Pizarro Anrique, nacido en 1975 en Santiago. Estudio en el expedagógico en Santiago, trabajó como Educador de Teatro con adolescentes, niños y niñas del SENAME-Valdivia y durante las movilizaciones estudiantiles asume el rol de periodista y el compromiso con las y los estudiantes secundarios que relatan cotidianamente sus sueños, pensamientos y vivencias dentro y fuera de sus liceos en toma, además de denunciar montajes judiciales, brutalidad policial y la resistencia, que con organización lograron durante el movimiento estudiantil en el lluvioso invierno valdiviano del 2011.
Ficha Técnica:

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