Publicado el 9 de febrero de 2011

Construye y defiende

Construye y defiende
              La culpa de que usted no pudiera entender esto, es del capitalismo.

Dentro de las personas que hemos discutido, peleado, llorado o reído irónicamente frente a la realidad que nos rodea, habremos notado que la palabra capitalismo llega incluso a ser tediosa por muy adecuada que sea la circunstancia en que deba ser utilizada. Hemos utilizado la palabra hasta gastarla como si pudiéramos hacer esta erosión realidad en nuestros tejidos sociales.

Por mucho que estemos de acuerdo en que definitivamente no nos gusta este mundo, y que la culpa inevitablemente es del capitalismo (ven! si la palabrita esta es un vicio), al momento de elaborar nuestros planes de acción en la creación, fraterna, revolucionaria, y superadora de un nuevo mundo, solo coincidimos en que indeclinablemente el capitalismo debe caer. ¡¡Muy Bien!!, pero ahora ¿cómo le hacemos para que esto ocurra?

Si concordamos en que el capitalismo no es solo un modelo económico, sino que más bien es un modo de ser la realidad, entonces tenemos dos opciones. O destruimos la realidad, o creamos una nueva donde la anterior no tenga sentido. Si usted es partidario de la primera opción le recomiendo no seguir leyendo este artículo y dirigirse a su expendio más cercano de bombas atómicas. Si usted ha elegido tozuda y valientemente la segunda opción, le recomiendo reconsiderar su elección, pues esta alternativa implica necesariamente la difícil tarea de ponerse de acuerdo con millones de personas, de las cuales, y considere esto bien, los pocos que tienen la voluntad de cambiar las cosas cree fervientemente que usted esta completamente equivocado en la forma en que hay que hacerlo.

Muchas fracciones de las tendencias revolucionarias podrán ser evocadas por usted. Incluso habrá escuchado muchas de sus consignas de lucha. Anticapitalismo, antiimperialismo, antiautoritarismo, antimilitarismo, anticlericismo, discursos que además de anti-guos se han separado de sus propuestas prácticas, habiendo relegado ambiguamente la proposición de un nuevo mundo a un: ya veremos lo que hacemos luego, primero que caigan nuestros enemigos. Entonces usted habrá escuchado ciertas críticas a estos movimientos, o incluso compartir algunas, como: Estos exaltados quieren quemar la moneda, las fábricas, los bancos y los supermercados, pero adonde vamos a llegar con eso. Bien yo considero que es muy bueno tener claro lo que no se quiere, pero que es aun más importante, el tener claro lo que se quiere.

Para entender lo que digo con “tener claro lo que se quiere” quisiera hacer un ejercicio de rememoración, ¿Se acuerda usted cuando antes los que tenían la papa para crear un nuevo mundo le decían que ese camino era el socialismo? Bueno lo que yo quiero proponerle, no es solo que no crea que el socialismo sea la papa, sino que la papa no existe. De hecho creo que nuestro problema es seguir esperando la papa.

Cuando a una persona se le pregunta que espera de un mundo mejor, esta puede decirle quiero salud, educación, trabajo y vivienda para todos. Muy bien yo podría realizar una serie de críticas inclementes a estos aspectos de nuestras sociedades pero en vez de esto replantearé la problemática de forma diferente. ¿Usted desea un servicio de salud gratis y de calidad para todos, o sentirse saludable?, ¿Usted desea una buena educación para todos, o aprender cosas que lo hagan sentirse realizado?¿Usted desea un trabajo fijo y de buen salario, o realizar una actividad agradable de su interés y además tener acceso a una alimentación equilibrada para usted y los suyos?, ¿Usted desea una vivienda en un bello barrio, o contar con un espacio físico que le permita guarecerse de la inclemencias del tiempo además de generar espacios de intimidad y esparcimiento con las personas que quiere?. Estas preguntas pueden no revelar con aguda precisión lo que intento decir pero me parece que en términos generales denotan el trasfondo de mi discurso. Hemos olvidado lo que queremos y lo hemos reemplazado por las opciones que nos da este mundo real, estático y por ende intransformable.

Esto del mundo real lo trataré mediante un ejemplo. El mundo real actual nos ofrece una educación que no es solo desigual en función de nuestros ingresos, además, tengas el dinero que tengas, la educación que recibes replica la misma forma de operar en todos los espacios de la vida. Esto es algo obvio, si uno cae en cuenta de que no podría ser de otra forma. No podría haber una escuela que nos enseñase a criticar la ciencia moderna, lo cual luego nos permitiera diseñar una forma diferente de obtener nuestros alimentos, en formas diferentes de relacionarnos en sociedad, con nuevos valores, lo cual todo junto en un determinado territorio nos permitiera decir eventualmente: “Con todo respeto señores del gobierno y de las empresas, de aquí hasta acá, ustedes no pueden instalarse con ningún mall, plantar eucaliptos, cultivar salmones o poner plantas de celulosa. Ah!! y me van desalojando los cuarteles porfavor, mire que los vamos a ocupar de bibliotecas”. El modo que tenemos de ser la realidad es un todo. La educación nos enseña como debemos ser en nuestras formas de producir, que modales debemos tener, que ideales son aptos, que cosas debemos comer. Esto no es porque la educación produzca todo esto sino que porque todas estas cosas funcionan como un todo en equilibrio que, incluso ha hecho pensar a algunos que se autoproduce y mantiene a sí mismo. Sin embargo a mí me parece que todo está fríamente calculado por unos cuantos. Como de esos que aunque usted los Mate no se transformaran en Angelinis.

Mi planteamiento va en lo siguiente. Construye y defiende. Usted que ya esta cansado de que los revolucionarios revoltosos le vengan a hablar de un mundo mejor (que a todo esto, también es culpa del capitalismo pues a este todavía no se le ocurre cobrar por soñar), déjeme decirle que para construir un nuevo mundo debemos empezar precisamente por ¡construirlo sin permiso! (esta frase la leí en una toma y se le ocurrió a un buen cabro). Construirlo en nuestras escuelas y talleres populares, en nuestras radios clandestinas, en las rifas que organizamos para comprar las camisetas del club deportivo, en la huerta comunitaria, en la luz eléctrica gratuita que podemos obtener de una caída de agua, en la fiesta de año nuevo de la población o construyendo una nueva ciencia. Una vez vividas estas pequeñas semillas de nuevo mundo, defendámoslas con uñas y dientes de ser necesario.

Por esto el nuevo mundo no existe, porque la papa no existe, porque no se trata de que aparezca una nueva opción a la cual nos subiremos, como cuando elegimos si tomar un tren o un bus. El nuevo mundo requiere, que el mismo emerja de un proyecto político, de nuestro proyecto político, de un proyecto político que piensa y hace el nuevo mundo. Construye y defiende quiere decir haz que brote el nuevo mundo desde las entrañas de este futuro mundo anterior.