Publicado el 10 de marzo de 2011

No al desalojo de la Comunidad Santa Rosa de Leleque

Chubut/ Carta Abierta

Como mucha gente de este sur, estoy indignado por el fallo arbitrario y anticonstitucional con el que se intenta desalojar a la Comunidad Mapuche Santa Rosa de Leleque de su tierra ancestral. Frente a ellos se erige un poder desmedido, representado por un millón de hectáreas en manos de la Compañía de Tierras de los Benetton, sin que ningún tribunal público se avergüence.


Hace pocos días estuve en el Lof Santa Rosa, a la vera de la Ruta 40, sentí la necesidad de saludar a Don Atilio Curiñanco y a Doña Rosa Rua Nahuelquir, por esos días ya se había realizado la ceremonia de rogativa y estaban en plena actividad por los cuatro años de la recuperación de la tierra de sus mayores. Mientras tomábamos unos mates, otros viajeros se detenían a saludar, y Atilio volvía a narrar detalles de la resistencia y recuperación, la llegada a Italia ante el mismísimo magnate Benetton por los derechos de propiedad ancestral de esa lonja de tierra y viento que él conoce como a su misma frente.


El Rehue de la comunidad se alza luminoso ante las montañas y la vida de las familias gira a su alrededor cada día; el Lof Santa Rosa representa para muchos la dignidad de volver a lo propio, de volver a vivir como mapuche en tu suelo. Volver a vivir respetando la naturaleza y reestablecer el vínculo entre los newenes y la gente. Cualquier juez podría leer en los ojos de Atilio la verdad de estas cosas, el mundo que él y los suyos sostienen. Un mundo que si no fuera por ellos se apagaría empobreciendo más nuestras vidas. Él habla de territorio pero también de la cultura y la lengua mapuche, de una cosmovisión que ensancha las formas de entender la vida. Otros modos de ser y vivir para no ser mercancía, o una pieza más en el Museo en Leleque.


Pero esta semana el juez Magallanes ordenó el desalojo en diez días a favor de la multinacional Benetton, otra prueba de que la justicia en Chubut sigue siendo una agencia de poder para extranjeros y terratenientes. Hace meses que los grandes ruralistas operan para salvaguardar su propiedad privada ante las recuperaciones de territorio del pueblo mapuche - tehuelche. El presidente de la Sociedad Rural del Chubut estuvo reunido con el gobernador Das Neves, declarando con beneplácito por los diarios su apoyo y que, además, conversaría con la Justicia. En este contexto hay que recordar la larga marcha de las Comunidades de la Meseta durante el año pasado hacia la capital de la provincia para hablar con el gobernador, recordar la tristeza y la tranquilidad de los lonkos y de su pueblo ante las puertas de una Casa de Gobierno que para ellos jamás se abrieron.


Deshilvanar estas cosas, obliga a un ejercicio de información y de reflexión que quiero compartir. Una larga trama de complicidades se erige desde el Estado para mantener el bienestar de patrones y alcahuetes; de punteros haciéndose los peñi en la Oficina de Asuntos Indígenas de Rawson para entregar a sus hermanos, pseudo intelectuales del gobierno que no mueven un dedo desde las oficinas de Derechos Humanos pero rasgan vestiduras cada 24 de marzo, ratones a la derecha del poder que se callan, y en silencio avalan el gatillo fácil, la violencia policial (es decir Violencia de Estado) que mata pibes de la clase trabajadora como Julián Antillanca, Iván Carrasco o tantos otros, en “plena democracia”. Con silencio pagan el bienestar de una burocracia que da vergüenza.


Por estos días, sin embargo, se realiza la cabalgata de las Comunidades de la Meseta Central y las organizaciones socio- ambientales hacia las puertas mismas del Emprendimiento Navidad para frenar el avance de la explotación minera contaminante prohibida por ley pero avalada por este Gobierno. Ayer a las 11 hubo otra movilización ante los tribunales de Esquel por las agresiones que pusieron en riesgo la vida del lonko Sepúlveda y por este nuevo intento de desalojar Santa Rosa. Respuestas sociales, democracia participativa que ya quisieran reprimir a palos como lo hicieron con los docentes, o con el Barrio Dignidad de Trelew, desalojado a sangre y fuego sin orden judicial.


Destejer esta madeja implica preguntarse por el rol del Estado, pero también por los socios del Estado, los medios de comunicación masiva que de forma grotesca siguen postulando a un Das Neves presidente, o hablando de la Reina de la Fiesta del Chinchimolle, de los beneficios de las explotaciones off shore de Pan American Energy, del Sombrerero Loco de Playa Unión, o último pozo vacante del Telebingo.


El debate en torno a periodismo y poder que se da a nivel nacional aún no se ha extendido hacia la trama interna de esta provincia; el feudo político- periodístico sigue operando sin que nadie desteja la madeja de intereses entre política y empresas periodísticas.


¿Dónde está el Estado, dónde están los medios, dónde están los intelectuales, ante este panorama de avasallamiento y violaciones sistemáticas a los derechos en la Provincia del Chubut?

Volviendo al tema específico de la tierra, el 01 de marzo la Presidenta de la Nación solicitaba al Congreso el tratamiento de una Ley de Tierras para regular, y tal vez limitar, la expoliación extranjera del patrimonio de los argentinos. En mi opinión, antes debe haber una restitución de los Derechos a la Tierra de nuestros Pueblos Originarios, derechos que el propio Estado Nacional y los estados provinciales han avasallado históricamente, y luego en concomitancia con corporaciones nacionales o extranjeras como los Benetton, los Joe Lewis o la rapiña de las mineras Barrik Gold, Pan American Energy y otras. De no dar vuelta la ecuación y aceptar que el primer expoliador de nuestros pueblos es el mismo Estado, seguiremos mintiendo respecto del pluralismo de esta nación que sigue negando su rostro ancestral, su dignidad primera.


El fallo del Juez Magallanes en contra de Santa Rosa de Leleque, realizado sólo desde la perspectiva del Derecho Civil es una burla a los derechos consagrados y establecidos en el Artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional, en el Convenio 169 de la OIT y en el artículo 34 de la Constitución de Chubut.


La Justicia, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, los medios de comunicación masiva, los intelectuales progres, los punteros políticos disfrazados de indígenas, las mafias inmobiliarias, los señores ruralistas, la rapiña de las mineras, son en verdad un asfixiante entramado de poder y de dominio, tanto de la tierra como del pensamiento colectivo.


Sin embargo, Rosa Rua Nahuelquir dice "nosotros vamos a seguir aquí, porque es la tierra ancestral de nuestros antepasados y ahí viviremos. Esperamos que una vez en su vida la justicia determine que es una causa justa para el Pueblo Mapuche. Si dicen lo contrario una vez más vamos a seguir creyendo que la justicia no existe”.


El fallo del Poder Judicial del Chubut es la expresión jurídica de una madeja de intereses que nada tienen que ver con derechos o democracia sino con un Estado corrompido por la rapiña.


Digamos No al desalojo de la Comunidad Santa Rosa de Leleque, que no se lleven puesto su ejemplo de dignidad, de lucha y organización. Las corporaciones y sus socios avanzan sobre la soberanía del territorio mapuche y no mapuche. Avanzan sobre territorios de libertad y pensamiento.



Jorge Spíndola

DNI 14470771

Escritor, Periodista y Docente