Publicado el 4 de octubre de 2011

Situación del movimiento estudiantil: Y ¿ahora que?

Tras la pactada finalización de semestre por parte de los dirigentillos, el clima que se vive dentro del movimiento estudiantil local, al menos el universitario, es el de postconflicto. La discusión sobre la gratuidad de la educación, el fin al lucro y finalmente la construcción de un proyecto de educación pública parece casi olvidado y las discusiones ahora giran en torno a que carreras podrán finalizar el año, marchas blancas para la regularización de las actividades académicas, mecanismos para hacer pasar a todos los compañeros, sin importar si aprendieron algo o no, y el cómo amarramos a la universidad y al CONFECh para que el aumento en los aportes basales de las universidades se traduzca en baja de los aranceles locales.

Ad portas de la reunión de la CONFECh a celebrarse en Valdivia este sábado 8, las tácticas para la continuación del movimiento se reducen a la repartición de las migajas ganadas y el avance de la ofensiva mediática. Al parecer se cree que el movimiento obtiene su fuerza a través de una renovación estética. No nos malentiendan, valoramos la creatividad de compañeros y compañeras que han dado color y alegría a las marchas pero lamentablemente esto no es suficiente.

La lucha contra un estado, que independiente del gobierno de turno, se presenta como un instrumento de la clase dominante para la sustentación de un modelo, no puede darse solo en el plano mediático. Esto no se trata de quien tiene la razón o quien presenta más apoyo en las encuestas, esto se trata de enfrentar al poder contra nuestro poder, se trata de tener la capacidad de materializar un proyecto político. Para lograr esto requerimos ser ingobernables, molestar a los de arriba, parar la maquinaria de llenar bolsillos patronales, a través del paro, la huelga, el boicot y la toma.

El gobierno, reaccionario como siempre, ha dado luces de su temor a la revuelta social, ha tratado de prohibir las movilizaciones, ha incrementado la represión, ha desacreditado a los movilizados, se ha contradicho en sus declaraciones, ha mentido y manipulado, y por estos días, trata de endurecer las sanciones penales para aquellos que se manifiesten en la calle o en las tomas. Si se defienden es porque temen, porque las medidas de presión sirven. Los estudiantes abandonaron su única medida de presión real, el paro académico, y ¿ahora qué?

En estos momentos es donde no se debe flaquear, aprendamos de nuestros errores, las ovejas han mostrado su verdadero rostro a los incautos, los dirigentes no velan por nuestros intereses. Aprontémonos a la construcción de un contrapoder desde abajo, fortalezcamos los lazos con los demás sectores sociales, no abandonemos a los secundarios que gran ejemplo de luchan han dado, retomemos las medidas de presión, generemos un proyecto de educación pública entre todos y todas, con objetivos, con un programa, con métodos, pero por sobre todo con convicción y valor.