Publicado el 23 de octubre de 2012

Invitación Mitin: Ante el oportunismo electoral, a construir alternativa popular

Ante este período electoral, creemos que el debate debe trascender a si las organizaciones estudiantiles llaman o no a votar, sino el cómo estas constituyen una fuerza capaz de transformar el modelo para lograr las demandas que el movimiento estudiantil y social se ha planteado. 

La sociedad chilena vive en un régimen político de “democracia restringida y vigilada” creado durante la dictadura militar para defender y mantener los intereses de una minoría privilegiada, sector conformado por la gran burguesía nacional y transnacional, quienes logran su poder gracias al modelo neoliberal. 

En la dictadura se planeó el actual modelo económico, político, social, e incluso el proceso en que se instalaría y mantendría. Esto se hizo con “la transición negociada a la democracia”, pacto entre el pinochetismo y la actual Concertación, para que la salida del dictador no significara transformar el proyecto neoliberal. En efecto, el sistema político actual, bajo el binominal por ejemplo, sólo permite que las dos grandes coaliciones políticas (Concertación y Alianza por Chile) gobiernen el país, ambas coaliciones han profundizado el neoliberalismo, por lo que no son más que expresión de los intereses de una minoría privilegiada. La constitución del 80, base de esta institucionalidad, fue un instrumento para crear lo que el mismo Pinochet llamó “democracia restringida y vigilada”, una camisa de fuerza que impide cualquier transformación estructural. 

Ante esta situación es necesario crear la fuerza político social capaz de plantear una alternativa al actual modelo neoliberal. Para ello debemos construir espacios que nos permitan articularnos con otros sectores sociales, sobre todo aquellos más precarizados. De esta forma ir construyendo en conjunto el nuevo proyecto país, que sintetice las demandas y plantee los pasos para avanzar, elaborando contenido de programa y organizándose al mismo tiempo en función de puntos comunes. De esta forma reposicionar la soberanía en la organización social, acumulando fuerzas y avanzando en la construcción de movimiento social. Instancias de este tipo se han desarrollado a lo largo de Chile, tales como las asambleas territoriales en Magallanes, Aysén, Freirina, los liceos autogestionados, el Congreso Social por un Proyecto Educativo, entre otros.

Los distintos movimientos sociales de este último tiempo han expresado el paulatino empoderamiento de la sociedad, bajo diversas y novedosas formas de protesta, a la vez que evidencian los conflictos sociales existentes. Es el caso del movimiento contra HidroAysén, movimientos regionalistas, la sorpresiva organización del retail (movilizaciones de Tottus, Complementos, pionetas Coca-Cola, Unísono, Cencosud) o la reciente movilización y victoria de los portuarios, quienes además han conformado el consejo de sindicatos de la exportación (UPBB, FETRAFOR, SINTEC, FETRAPES), quienes iniciaron a mediados de año la “campaña por los derechos laborales”.

Independiente de la coyuntura electoral, si queremos lograr cambios estructurales que beneficien a la comunidad, debemos aportar siempre a la constitución de un pueblo fuerte. Para ello es primordial el fortalecimiento de las organizaciones sociales, barriales, sindicatos, federaciones, juntas de vecinos. Mediante la articulación y unidad programática entre los distintos sectores sociales, podremos crear la fuerza político social capaz de lograr nuestras demandas y levantar propuestas de país.