Publicado el 9 de junio de 2010

Sobre las Forestales



Si usted ha viajado a Paillaco desde Valdivia o a Niebla desde esta ciudad, se habrá percatado que en los cerros se ven muchos árboles, todos muy parecidos y muy ordenados. Se habrá percatado de los pelones que se ven en los cerros, y habrá visto, en el caso de viajar a Paillaco, algunos lugares donde acanchan troncos. Si va a Niebla habrá visto esas navecitas que trasladan aserrín o las montañas de chip en Amargos. Todas estas actividades corresponden a la industria forestal, que si es valdiviano, seguramente sabrá que es una de las principales actividades económicas de la región.

Esta industria debe su auge al decreto Ley 701, promulgado por la Dictadura militar de Pinochet en el año 1974, el cual llegó a garantizar el subsidio del 75% de los costos de la plantación de la industria privada, principalmente de monocultivos industriales de especies exóticas como el pino y eucaliptos. Además este decreto permitió la concentración de grandes extensiones de tierra en pocas manos.

Por ejemplo, la empresa Arauco S.A, perteneciente al grupo COPEC (familia Angelini), cuenta con más de 1 millón de hectáreas en Chile y 5 plantas de celulosa. Estas 5 plantas, mas una ubicada en Argentina, le reportaron ganancias superiores a la mitad de las ganancias totales de la empresa a nivel internacional (1683 millones de dólares solo en 2009). Como vemos, es en Chile donde la mayor parte de la materia prima de esta empresa es extraída, sin embargo, sus mercados de venta se encuentran principalmente en Asia y Norteamérica.

Esta forma de tenencia de la tierra ha repercutido en que, en la Región de Los Ríos, la superficie ocupada por plantaciones exóticas aumentara en un 54% durante el período comprendido entre 1998 y 2006, en desmedro de áreas cubiertas por bosque nativo, humedales, praderas y matorrales . Obviamente que este aumento en la superficie ocupada por pinos y eucaliptos no se traduce en más leña para todos sino que en la fabricación de pulpa, utilizada en la manufactura de celulosa .

A pesar de que la industria forestal pueda parecer una actividad verde, es importante señalar que las plantaciones distan mucho de ser o siquiera parecerse a bosques. Los bosques conforman un ensamble de múltiples especies que tomó miles de años en formarse y que regula no solo el ciclo del agua local, sino que permite la existencia de una diversidad enorme de especies de animales y plantas que son utilizadas por las personas más allá de su belleza paisajística. Las plantaciones representan extensiones de terreno donde solo existe una especie (monocultivo) adulterando de esta forma los cursos de agua, erosionando la tierra, generando una pérdida de elementos esenciales para la vida como fósforo, nitrógeno y oxígeno, además de contaminar la tierra con agroquímicos.

Seguramente usted pensara que puede importar tanto la perdida de bosque y la erosión del suelo, la contaminación de las aguas o la muerte de los cisnes en el rió Cruces, si estas empresas dan mucho trabajo a la gente de la región. Bueno la realidad siempre nos sorprende. Solo para dar un ejemplo, dentro del escenario de subcontratación y la consecuente falta de respeto a los derechos laborales, tenemos el caso del aserradero APSA de Paillaco. Este se declaró en quiebra en el 2008 (lo que se contradice con la cifras) por lo que realizó despidos masivos dejando impagos finiquitos por años de servicio.

El problema que nos inquieta, aparte del grabe daño ambiental que producen estas empresas, es de hecho que son muy pocos los que se llevan la jugosas ganancias y la mayoría nos quedamos con los cerros pelados, los posos sin agua, sin leña, los ríos contaminados y los mas irónico es que quienes hicieron, de facto, todo esto, fueron quienes eventualmente padecerán las consecuencias.