Publicado el 15 de septiembre de 2011

11 de Septiembre en Valdivia: Esto NO trata sobre Camiroaga o las torres gemelas

No podemos decir que el 11 de Septiembre, en Valdivia u otras localidades de Chile, posee el mismo significado político que mantuvo durante décadas después del 73. Muchos jóvenes que lo conmemoran se han alejado del sentido político que guardaba, la memoria se ha hecho nebulosa en nuestra generación, los valores de clase que permitían diferenciar entre el agredir micros de pacos de quemar autos de vecinos, ya no son la tónica. Sin embargo la fecha sigue albergando una tradición de reivindicación del dolor, de la impotencia, de la rabia, entre otros sentimientos, que ayudan a pensar en una historia que no se ha acabado.

No podríamos justificar la violencia de pobres contra pobres (excepto contra los pacos por obvias razones), ni siquiera el daño contra sus exiguos bienes, pero resulta algo comprensible esa rabia descontrolada. En las poblaciones de nuestra ciudad, como en muchas otras, los pacos no actúan como reportan las crónicas, son zonas donde los mayores abusos se han normalizado. En conversaciones con pobladores y pobladoras de la Pablo Neruda y Yañez Zabala, para darles algunos ejemplos, se nos informa que  cada 11 de septiembre los balines de goma son habituales, los pacos lanzan piedras a los manifestantes para evitar ser inculpados por los heridos, las bombas lacrimógenas son lanzadas a los patios de las casas, aunque en estas solo haya personas durmiendo, incluido niños, y las palizas son pan de cada día para muchos jóvenes.

Este 11 de Septiembre en Valdivia, sin embargo, las manifestaciones tomaron algunos ribetes extraordinarios en comparación con años recientes. Muchas más manifestaciones tuvieron lugar, a pesar de que los medios traten de reducirlas a incidentes aislados. Además este año se sumaron algunos estudiantes que salieron a manifestarse este 11, no solo por la educación, no solo por la memoria, no solo contra el olvido, sino que por un análisis crítico que permite vislumbrar las causas económicas y sociales de nuestros problemas actuales en la historia. Finalmente los pacos no pudieron ejercer todo su poder de represión contra los manifestantes, quizás se vieron superados, pero quedó claro que si ellos no intentan apaciguar lo que no puede ser apaciguado, muchos enfrentamientos simplemente no ocurren.

Son tiempos en que la educación diseñada por la dictadura ya no logra velar su obscenidad, tiempos en que la gente no dejará pasar por alto las millonarias ganancias de los que lucran con nuestra salud, tiempos en que la destrucción de la naturaleza no será tolerada, tiempos en donde la intolerancia frente a las minorías, ya sean pueblos u opciones sexuales, no será respetada.

Son tiempos de informarnos y exponer a los responsables de nuestra miseria. Los actores de la clase política de hoy son los responsables de los sucesos de hace 38 años, o al menos sus beneficiarios directos, y de sus repercusiones en nuestros días. No olvidemos que Piñera celebró el golpe, él y su hermano José son arquitectos de nuestra economía reciente, Bulnes jugó un papel fundamental en traer a ENDESA a Chile, Chadwick fue presidente designado de la FEUC en la dictadura y entrenado por Jaime Guzmán en Villa Baviera, Larraín fue parte del gobierno militar, y la verdad es que podríamos citar hechos hasta cansarnos pero la cosa es clara los de arriba actuaron y actúan conscientemente para mantener su poder a expensas de nuestra sangre.