Publicado el 15 de septiembre de 2011

Reflexiones sobre los medios de comunicación de masas

Nuestra sociedad, como podrán darse cuenta, se expresa en palabras, textos, imágenes y discursos. La comunicación para las personas es un campo fundamental para el desarrollo de proyectos, relaciones o pactos sociales, en definitiva la comunicación, palabras e imágenes, son fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad, de nuestra historia y nuestra identidad como personas.

Pero la comunicación, al resultar un elemento estructurante de la sociedad, también es usada en la arena política. En ese sentido es que es fundamental para la reproducción de las relaciones de poder y subordinación que son parte de nuestra sociedad. La comunicación en ese sentido es manipulada y pasa a ser información, ya que no hay un dialogo entre el que manda y el que obedece. Esta es sociabilizada a la gente a través de los medios de comunicación, que en realidad son los medios por los cuales las personas con el poder político y económico, matrimonio indisoluble, difunden sus ordenes al resto de la población, diciéndonos que debemos mirar, que debemos escuchar y leer, o sea al hacer que fijemos nuestra atención en la mierda que ponen en la tele, sus diarios, radios y revistas, nos ordenan que pensar.

Y por supuesto que mas fácil y seguro para ellos, los que mandan, un grupo que frente a las protestas estudiantiles y de cualquier sector de la sociedad que demande mas justicia, tiene mucho que perder. De partida muchos de ellos son dueños de universidades, centros de formación técnica y profesional, cadenas de colegios a nivel nacional, a parte de ser dueños de muchos de los bancos que hoy prestan supuestos beneficios a estudiantes como lo son los créditos universitarios. Usan y abusan de sus medios de información para que la gente desvié la mirada y acate, o se coma todas las patrañas y la mierda que puedan inventar para evitar el descontento, para evitar ese abrir de ojos, ese despertar de conciencia que llaman a gritos miles de jóvenes en las calles, comunicándose cara a cara con la gente.

Frente a toda esta parafernalia parada por los medios producto de las muertes de personajes de la tv, duelo nacional, emotivos recuerdos y melosidad, fundamentales para emocionar a la gente y hacerla llorar, cabria preguntarse ¿por qué no paso esto con los cabros asesinados por la policía los días de paro nacional? ¿Acaso tan dominados estamos que nos afecta mas la muerte de gente que pertenece a esos grupos que nos subordinan, y mas aún, nos mienten descaradamente, diciéndonos que está todo bien y muy bonito, que la muerte de dos jóvenes, mucho más cercanos por ser pobres y ser parte de las demandas de los sectores marginados de la sociedad, uno de ellos asesinado combatiendo y el otro por ser solo un espectador del festín que se daban durante esa noche los cerdos fascistas?

Las respuestas son claras y evidentes, si hay duelo nacional para los 21, es porque el país les pertenece, si hay emotivos recuerdos en la tele, es porque la tele les pertenece. Para los pobres nunca habrá duelo nacional, ha no ser que quieran lavar su imagen, como fue lo sucedido durante el terremoto. Para los asesinados por el terrorismo de estado, el duelo esta en la calle, en la protesta, en el corte de ruta, en la toma de tierras…

Frente a las mentiras y la imposición de su información, los pobres y los que estamos en contra del sistema económico y político, debemos construir opciones de información veraz y conciente, reflexiva y critica. La contrainformación -como ha sido llamada- es una herramienta que viene desde abajo, surge al calor de la manifestación y la propuesta política de los sectores marginados por los medios de información y se presenta como un efectivo campo de comunicación para de difusión de ideas y noticias. Frente a la desinformación y la imposición de basura banal, tenemos una alternativa, construir nuestra propia forma de comunicarnos, autónoma y popular, con ello daremos un paso firme hacia la liberación de los pueblos y territorios, y respetamos la memoria de los cientos de muertos a manos de los perros de los ricos, los pacos culiaos.