Publicado el 7 de mayo de 2012

Aquí nadie muere compañero

Aquí nadie muere Compañero: El inédito viable

Se nace pobre y se muere pobre, algunos y algunas luchan y otros y otras no. Se nos fue un compañero, no ha sido el primero ni será el último, pero como todos los que se fueron y las que se fueron, este era único. Para resistir como este compañero resistió, se necesita coraje y convicción, se requiere sentir placer al extender la mano para ayudar a otros, aunque el gesto arriesgue tu vida. Luchar toda una vida sabiendo que quizás no se vencerá, pero sin claudicar, el placer es mayor al pensar en ese mundo donde podremos ser más de nosotros y nosotras mismas. No se sueña en el paraíso, solo en un mundo mejor, conquistable, el inédito viable.

No se vive, ni se muere teniendo una fe abnegada, la lucha es placer en si misma, es ejercer ese inédito viable, ahora y sin permiso, podría ser más, así lo va a ser. El ejemplo de los que se nos van nos dota de amargura pero también de fuerza, porque queríamos que estuvieran ahí cuando lo lográramos, porque estuvieron ahí, porque estarán ahí.

Este viernes te nos fuiste Yeffi y no te conocí, ya habrá tiempo, en el tiempo de los que ya no serán oprimidos ni oprimidas.



Homenaje a la distancia y a toda hora: ¡Aquí no mueres, Yeffi!

Ya es de noche. Mañana hay compromisos por cumplir, tareas por fijar. No te puedo ir a despedir,"perro grande", por esos frios compromisos de la vida, aunque muchos sabemos que no hay despedida en este camino: aquí nadie muere, compañero.


No puedo estar allí, homenajeándote con una merecida Guardia de Honor, cantando Viglietti, Víctor, Violeta, Marianela, Mercedes, re-encontrándome nuevamente con quienes hemos tejido complicidades y compartido, en diferentes periodos, con múltiples intensidades, bajo cambiantes amenazas de la continuidad histórica, el pan y el vino, la sopa y el agua, el calor y el frio, los sueños y los proyectos, la grabadora y los micrófonos.


Me es imposible quebrar el tiempo y la distancia para golpear tu nueva coraza -esa que no necesitas- y confirmarte, de joven a joven: aquí nadie muere, compañero.


Ni la tortura, ni la traición, ni la pobreza de manos callosas, ni la orfandad de proyecto orgánico, ni tus vías de escape de esta realidad pudieron con tu lucidez. Esa que nos trasmitiste en uno que otro encuentro, de forma tardía quizás, circunstancial tal vez, pero siempre con convicción y confianza militante.


Quedé con ganas de sacarte más el jugo, abuelo Yefi. Y ayudarte más, como debe ser a los nuestros, tal como alguna vez lo hiciste. Y de viajar y compartir algún análisis. Y de cantar en tu honor.


No podré estar, pero sí decirte, con convicción y confianza militante, a la distancia y a toda hora:¡aquí nadie muere, compañero!






 Yeffi y los comandos comunales

«Mi nombre es José Bernardo Yefi Quezada, tengo 65 años y fui parte de lo que fue el campamento "Vietnam Heroico". Yo personalmente venia de Las Ánimas. Se formaron comandos en varios sectores, y ahí se vivía lo que fue el comando comunal de los pobladores sin casa. Ahí nos fuimos agrupando hasta lograr el objetivo. 

El problema era que legalmente nos tramitaban, (…) nos exigían cuotas y cuando completábamos esas cuotas nos exigían más cuotas, o sea la burocracia. Entonces cansados de eso nosotros a través del comando comunal de los pobladores de Santiago nos fuimos agrupando, organizando y ahí ya fue en otra onda, es decir más directo, ser nosotros los forjadores de nuestra propia lucha, no esperar que las autoridades nos manipulen, nos guíen.

Y bueno, ahí ya se tomó la decisión de efectuar una toma, nos seguimos reuniendo, participando, nos visitábamos, intercambiábamos con los distintos comités, después llegamos nuevamente al comando comunal y ahí nació la idea: empezamos a chequear los terrenos, recorrimos varias partes y vimos que las condiciones dadas estaban ahí en Picarte, donde estaba el liceo 13 antes, Escuela Vocacional se llamaba en ese tiempo, y vimos ese terreno que estaba ahí y que reunía las condiciones que nosotros necesitábamos (…) entonces un día 11 de Febrero de 1973 se llevo a efecto la toma, a las 4 de la mañana empezamos a llegar y a parar los grupos. Cuando llego la "repre" nosotros ya estábamos instalados, y con la rojo y negro -porque toda lucha debe tener una conducción y su bandera de lucha, y la conducción de nosotros era el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, el MIR-. De ahí no nos movimos. Felizmente no tuvimos problemas porque en ese tiempo estaban un poco más humanizados, en esa época, la época de Allende estaban más humanizados los pacos, no hubo represión porque sabían que iban a tener  respuesta,  ellos vieron que podíamos enfrentarlos, éramos un buen grupo (…) ahí seguimos pataleando , en las marchas, etc.… hasta lograr el traslado. Nos trasladamos un día 29 de junio, de la toma al campamento Vietnam Heroico (…) nosotros ganamos una parte de la lucha, nosotros presionamos tanto a las autoridades que se vieron obligados a instalarnos mediaguas en la Pampa Kramer (…) cuando ya nos entregaron al mediaguas nosotros empezamos a cambiarnos, nos turnábamos en carreta de mano y a pulso, nada de vehiculo. 

 Si nosotros no nos hubiéramos arriesgado no habría existido el Campamento Chorrillos y no hubiera existido la población Pablo Neruda y no habría existido parte de la Independencia y parte de la población Libertad, porque ahí hay gente nuestra. Fuimos la base, nosotros dimos el primer paso y después nació el campamento Luciano Cruz, el Che Guevara y el Razón y la Fuerza de de los Jazmines; dimos el paso y el pueblo el resto, los pobladores después nos llamaban para contar la experiencia y después ellos organizarse (…). Nosotros fuimos una parte importante de la lucha de los pobladores sin casa en Valdivia, nunca en valdivia se había efectuado una toma de terreno».


Extracto de la entrevista a Bernardo Yefi Quezada, realizada por comunicadores populares del Periódico La Rotonda (Edición N°7, Junio 2010, distribuida en Población  Pablo Neruda, Valdivia).