Publicado el 13 de noviembre de 2014

Reflexiones de buen vivir: Por Jaime Rosales

[Columna de Opinión]


Jaime Rosales

Dirigente Social por la
defensa del humedal Angachilla

Noviembre de 2014

“cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza


cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea…” (Benedetti)



A veces y no muy pocas veces, cuando vez como el negocio inmobiliario y la insensatez planifican y dibujan la ciudad, no tiene mucho sentido los discursos de sustentabilidad, todo indica que al parecer el bien común se subordino al mercado y que a medida que la ciudad crece, crece con ello la segmentación y dicotomía. 
Pero más allá del centro de la ciudad mirar la periferia se hace urgente para entender que esta ciudad va creando marginación y falta de integración necesarios para desarrollarse también desde sus poblaciones, la concentración de servicios y de áreas verdes formales en el centro de la ciudad  van generando guetos y poco a poco barrios dormitorios como en las grandes ciudades.

Declararse “ciudad verde” y un municipio certificado ambientalmente no tiene real relación cuando constatamos inevitablemente como vamos perdiendo espacios de valor ecológico necesarios para un desarrollo equilibrado.  La ocupación de suelos húmedos para la construcción de viviendas sociales y de clase media baja es una apuesta a la mediocridad que tarde o temprano nos pasara la cuenta.

La planificación y diseño de la Av. Circunvalación sobre los humedales Angachilla y Prado Verde ha sido pensando en un desarrollo forestal y el costo social dibujado desde el automóvil sacrificando poco a poco nuestro patrimonio natural y carente de toda real participación ciudadana, entonces el discurso de calidad de vida no está pensado desde un “buen vivir”.

La inminente aprobación del nuevo plano regulador es un ejemplo claro de la distancia entre ciudadanía y clase política, el cual a pesar de una gran cantidad de observaciones durante un proceso largo de discusión solo consolido la propuesta del municipio acogiéndose muy pocas observaciones ciudadanas.

Pero siendo autocríticos, la dispersión de una ciudadanía, la falta de una apuesta común en pensar la ciudad inclusiva e integral dibujándola desde el barrio, desde lo social a lo político, es nuestra carencia, si hemos propuesto la creación de una red de reservas naturales urbanas, si creemos en la movilidad también desde el desarrollo del ciclismo urbano, si hemos construido una redsocioambiental creo que urge más allá de los discursos…una acción común.