Lo acontecido el día de ayer, con la salida de Molina del Ministerio
de Salud, causó gran revuelo mediático. El hecho fue abordado de manera
transversal, tanto en lo temático, como también por los diversos medios de
comunicación. Y es que se informó que la anticipada salida de la ahora ex
Ministra de Estado, se debió a declaraciones por parte de ésta, de frases como "en las clínicas cuicas, familias
conservadoras han hecho abortar a sus hijas" o "Las personas con más dinero no requieren de leyes, porque tienen
los recursos", lo cual hace alusión a una realidad palpable del Chile
de hoy, realidad cruda y violenta
precisamente con las grandes mayorías y para la cual el gobierno plantea la
solución desde la “despenalización de la
interrupción voluntaria del embarazo en caso de peligro de la vida de la madre,
violación o inviabilidad del feto”, o sea, bajo las famosas 3 causales, dando
‘respuestas’, desde la cooptación (como ha sido la tónica de la Nueva Mayoría)
a una demanda levantada desde hace años por organizaciones de mujeres y
feministas.
Lo anterior necesariamente se perspectiva en que la arremetida del
Gobierno debe constituirse como piso mínimo
para avanzar hacia la consecución de un aborto
libre, seguro y gratuito que permita por una parte, caminar en dirección al
cese de la violencia hacia la mujer y por otra, la profundización del aspecto
democrático, en tanto se ejerce el derecho a decidir, paliando así la
conjugación de nuestra sociedad profundamente neoliberal y patriarcal.
Sin embargo el gesto del gobierno es bastante claro y va más allá de
la renuncia tras las declaraciones de Helia Molina, y es que es capaz de sacar
de la cancha a una defensora de las Isapres (uno de los bastiones del actual
modelo) a costa de no entorpecer la implementación de un programa hecho “a la
medida de lo posible”, a la vez que intentan a toda costa salvaguardar
una buena imagen que les permita paliar los bajos porcentajes en las encuestas,
por lo demás, evitando a toda costa la participación del movimiento social.
Y es que en el programa del actual gobierno, manifiestan de manera
textual: “Este es el inicio de un nuevo
ciclo político y social”, cuyo intento, evidentemente ha sido marcado por
una serie de reformas de carácter superficial que en nada vienen a transformar
positivamente las condiciones desfavorables de las mayorías en ámbitos de salud, pensión, educación, trabajo, etc.
Ejemplo de esto es la promesa de aumentar el ya bajo presupuesto en salud del
sector público, sin antes instalar una reforma tributaria que castiga con un
incremento en la carga, a las mayorías, a los mismo usuarios de la Salud
Pública, por tanto, con mucha prolijidad, el coeficiente entre la forma (en lo
mediático) y el fondo (programa) es lo que intenta mantener intacto el actual
Gobierno, reacondicionando una y otra vez el actual sistema, que demostró y lo
sigue haciendo, no dar el ancho frente a las necesidades y la realidad concreta
que vive la sociedad chilena en torno a lo sanitario.
El único fin de la Nueva Mayoría es seguir sosteniendo el actual
modelo neoliberal, que hace de nuestros Derechos, mercancías arrebatadas y al
alcance de una minoría privilegiada. Y
mientras esta situación se mantenga, debe ser el movimiento social el encargado
de posicionar de manera proactiva y en avanzada, el Derecho a acceder y
construir una Salud digna, oportuna, democrática y eficiente.
Colectivo de Salud Juan Gandulfo.
Valdiva.
