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El
pasado 20 de noviembre se publicó una noticia en el Diario de la Comuna de
Paillaco, que no puede dejar de estremecernos y horrorizarnos: una niña de la
localidad habría sido violada y abusada a lo largo de 10 años por 6 hombres, familiares
de la pareja de su madre. La indignación de quienes leyeron la noticia, se
manifestó en las redes sociales por medio de preguntas como: ¿dónde estaba la
madre que no se dio cuenta?,¿por qué esta mujer no hizo nada?, ¿ella sabía de
esta situación?, etc. Se trata de una serie de inquietudes muy válidas, que en
sintonía con las estadísticas oficiales, reconocen en el espacio privado y
familiar, el foco de peligro de la
violencia sexual. Tales cuestionamientos nos permiten también preguntarnos por
el alcance de las dinámicas familiares, sus condiciones materiales,
dependencias económicas, vínculos parentales, situación laboral,
socio-educacional, etc. Dichas preguntas nos llevarían a identificar la
violencia a nivel cotidiano, que se instala en los modos de vida de cómo viven las mujeres y niñas y que tienen un
origen estructural.
Lamentablemente,
el caso de esta niña no es aislado, se suma a una larga lista de otras niñas y
mujeres que diariamente son violentadas y abusadas sexualmente, y que junto con
las más de 40 mujeres víctimas de
femicidios al año, nos entregan un duro panorama sobre la realidad de la
violencia contra las mujeres en el país.
En
función de esta situación, las preguntas deben ser reorientadas hacia los
responsables de un sistema que asegura los silencios y la impunidad frente a la
violencia. Por ejemplo por la
¿existencia de vínculos y mediaciones
que favorecerían la supervivencia de niñas y mujeres?, ¿Cuáles son los marcos
institucionales que facilitan el acceso a la denuncia y a la justicia?, ¿Se
cumplen los protocolos existentes en los colegios frente a sospechas y
denuncias de abuso sexual? ¿Es factible la prevención del abuso sexual y el
cuidado a los cuerpos, sin una educación sexual y de género efectiva en los
colegios?
El
pasado 04 de noviembre la Ministra del SERNAM Claudia Pascual (Partido
Comunista /Nueva Mayoría) fue consultada por el caso 34 de femicidio en el
país, ante lo cual afirmó que existen vacíos legales: "que no nos permiten
poder coordinar la atención de mejor manera".(…) "En la ley de
violencia intrafamiliar solo es penalizada la violencia de pareja o ex pareja
convivientes bajo el mismo techo, por lo tanto las violencias en relaciones de noviazgos o pololeos que se
encuentran bajo el mismo techo no
quedan tipificadas."[1]
La
ministra utilizó en sus declaración el eufemismo de “vacíos legales” para decir
que, en la práctica, no existe una ley efectiva. La sola omisión legal se
constituye en una violencia estatal contra las mujeres, pues no posibilita una
normativa que promueva la igualdad y protección de nuestros derechos. Sumado a
ello, existe un enfoque de política pública, centrada en la lógica del
“usuario” y de la prestación de servicio y no un enfoque de derechos, en el
cual el cuidado de los cuerpos y de las vidas de las mujeres y niñas se
encuentre resguardado por el Estado.
La
violencia contra las mujeres no puede seguir siendo abordada desde la lógica
“intrafamiliar”. Por el contrario, es una problemática pública y reproducida por los
silencios cómplices de quienes administran el poder. En la clase
política no ha existido la voluntad real de avanzar en una discusión país que
permita asegurar a las mujeres la plena igualdad de derechos y el fundamental
que es el derecho a la vida, con un correlato transversal en la educación, en
la normativa que sanciona la violencia contra las mujeres o en la salud sexual
y reproductiva, por nombrar algunos de los ámbitos más importantes de la
sociedad.
De
ahí que, como problemática pública, el cuidado de la niña violentada durante 10
años, no era privativo de su madre, sino además correspondía a un entramado
institucional que no supo proteger sus derechos.
El
próximo 25 de noviembre fue convocada una marcha a nivel nacional para
protestar frente a la violencia contra las mujeres, bajo la consigna ¡¡Mujeres
a la Calle. Con rabia a parar la colusión, la corrupción y la violencia
machista¡¡. Efectivamente, hay que alzar la voz, contra los casos de violencia,
también en contra los silencios
cómplices del estado, de la clase política, de los micro-poderes
institucionales, de los colegios, de las comunidades escolares, de los
consultorios, de la comunidad, etc. Debemos alzar la voz con el fin de
desmontar el miedo, que ha sido la estrategia de dominación destinada a
permitir el ejercicio y reproducción de
la violencia.
Por
lo que hemos dicho, exigimos un estado garante de los derechos de la vida de
las mujeres. Exigimos legislaciones que promuevan el acceso real a la justicia
y a la prevención de todo acto de violencia. No creemos en esta democracia
neoliberal que reproduce la violencia estructural y machista, asegurando los
privilegios de clase y de género.
Que
todo el horror de todas las víctimas de la violencia, nos indigne y nos lleve a
las calles este 25 de noviembre en todo el país. A todas las mujeres y a todos
los que queremos construir un proyecto de sociedad radicalmente distinto, donde
las estructuras políticas, sean económica y socialmente igualitarias. Para asegurar
que todas las vidas sean resguardadas y
tratadas con igualdad.
Ni una niña, ni una mujer más!!!
Frente a las violencias
cotidianas y del estado, resistencia y lucha feminista!!!!
[1] http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/ministra-pascual-por-femicidios-hay-vacios-legales-que-impiden-coordinar-mejor-la-atencion/20151104/nota/2989900.aspx
Escrito por: K.A.M.
