Publicado el 23 de marzo de 2016

Reforma Laboral: un traje a la medida del gran empresariado.

 
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"No podemos seguir pensando que tenemos que enfrentar a trabajadores con empresarios", expresa la Ministra del Trabajo Ximena Rincón en Cooperativa (1), al tiempo que se apunta en el proyecto de reforma laboral que esta viene a saldar una deuda pendiente con los trabajadores”. Sin embargo, en palabras de Jorge Castañeda, dirigente de Aseo y Ornato de Valdivia, “es en el mismo proyecto de reforma laboral emanado por el ejecutivo donde se expresa explícitamente la voluntad de profundizar la flexibilidad laboral, dejando intacto el plan laboral de José Piñera, a pesar de poder modificarlo al tener numéricamente la mayoría parlamentaria”. Esto se explica si se considera las constantes intervenciones de organizaciones empresariales como la SOFOFA y la CPC, que en reiteradas ocasiones sostuvieron reuniones con personeros de gobierno para “comunicar” sus inquietudes, al tiempo que declaraban en la prensa sus objeciones al proyecto. Y es que “la gran mayoría de los congresistas actuales son financiados por los empresarios, en consecuencia, estos responden a esos intereses y no al de los trabajadores”, en palabras de Viviana Delgado, dirigenta de FENASIB (Federación de sindicatos Bigger-Unimarc).

No obstante, el tutelaje del empresariado está presente desde el origen del proyecto de reforma laboral, ya que la discusión sostenida en el parlamento y las indicaciones que se le han hecho, han apuntado a empoderar al empresariado frente a los trabajadores/as, entregando mayores garantías a los primeros e imponiendo mayores restricciones a los segundos en puntos fundamentales como el Derecho a Huelga, profundizando así la vulneración de los derechos laborales en Chile, manteniendo el problema de la cobertura de trabajadores/as sujetos a negociación colectiva y el problema del poder requerido para negociar efectivamente.

Entre los aspectos regresivos que conformarían la nueva legislación del trabajo, se incorporan:

  1. Pactos de adaptabilidad. Estos establecerían condiciones especiales de trabajo para materias de jornada laboral, descansos, tiempos de colación y jornada pasiva, permitiendo establecer tiempos irregulares de trabajo, saltándose los resguardos sobre derechos establecidos en el actual código de trabajo. Si bien a simple vista el trabajador o trabajadora podría beneficiarse de flexibilizar horarios de la jornada laboral, esto se vuelve perjudicial considerando la actual capacidad de los sindicatos para hacer frente al empleador.
  1. Remplazo en huelga. Las indicaciones hechas al proyecto de reforma, contemplan dos modalidades de remplazo: Los servicios mínimos, los que se mantendrían funcionando durante la huelga y serían establecidos con anterioridad a la negociación colectiva entre trabajadores y empleador, siendo responsabilidad del sindicato proveer estos servicios, incurriendo en una práctica desleal grave de no hacerlo; y las adecuaciones necesarias, las que se sustentan en el actual código del trabajo que permite el desempeño de múltiples funciones para un mismo/a trabajador/a. Esto permitiría que, en un contexto de huelga, la empresa pueda “adecuar” a un trabajador/a en algún área paralizada, posibilitando un remplazo interno encubierto y fraudulento, lo que debilita la capacidad de presión del sindicato en negociación.
  1. Prohibición de negociación inter-empresa y negociación ramal. Se cierra la posibilidad de negociar colectivamente en niveles superiores al ámbito local, restringiendo el sindicalismo al ámbito único de la empresa. Esto reduce el campo de acción de los trabajadores/as en negociación colectiva, al contar con menos fuerza para negociar de igual a igual.
  1. Mayores restricciones a la negociación colectiva. Esta será permitida para trabajadores eventuales, pero sin derecho a fuero ni a huelga. Trabajadores del sector público quedan excluidos del derecho a negociación colectiva. No se podrán negociar las facultades de administración del empleador, y los sindicatos no podrán acceder al Balance Tributario de la empresa, manteniéndose engorroso y arbitrario el mecanismo de la empresa para declararse en “malas condiciones económicas”. Ante estas circunstancias, los beneficios conseguidos en negociaciones colectivas anteriores, podrán negociarse a la baja.
  1. Desconocimiento del derecho a huelga. Se entenderá la huelga sólo como un procedimiento de la negociación colectiva, imposibilitando el derecho de trabajadores/as para determinar las circunstancias del ejercicio de la huelga, derecho reconocido internacionalmente por organismos como la OIT. Por otra parte, se transfiere la facultad presidencial de mandar a la reanudación de faenas, al Juez de Letras del Trabajo, pudiendo convertirse en una práctica más recurrente.

Sin lugar a dudas, en el actual escenario de corrupción y deslegitimidad de la política de los partidos tradicionales, saldar la deuda pendiente con los trabajadores” es imposible sin la participación real de los/as trabajadores/as de todo el país.

“Pensamos que Chile debe tener derecho a una huelga efectiva, como en todos los paises, y acá de nuevo se nos está negando”, afirma Rodolfo Almonacid, Dirigente del sindicato cervecero Kunstmann. Sus compañeros del sindicato, Luis Sandoval y Luis Pérez lo respaldan. En la misma línea, Sandoval declara que “
nosotros no fuimos partícipes de esto, generalmente cuando las autoridades implementan una ley o reforma, primero la idean y cuando estan por aprobarlas, nos llaman a los trabajadores a sumarnos, y eso es erroneo porque deberíamos ser partícipes de la elaboración del proyecto”.

En este sentido, distintas organizaciones sindicales han venido criticando el rol de la Central Unitaria de Trabajadores frente al proceso de reforma laboral. Si bien La CUT convocó a una manifestación nacional el pasado 22 de marzo, frente a problemáticas como las AFP y la reforma laboral, esta resulta tardía si se considera los constantes llamados a movilización para incidir en la reforma por parte de organizaciones sindicales portuarias, mineras y forestales. Sin el respaldo de la CUT, fue improductiva la movilización de la Unión Portuaria de Chile, quienes se sentaron con la Comisión de Trabajo de la cámara de Diputados para expresarles propuestas e indicaciones al proyecto de reforma, develando el carácter regresivo e impopular de esta.

Es así como la Central no ha respondido aecuadamente frente a la inminente vulneración de derechos laborales. Así lo expresa Jorge Castañeda: “la CUT se ha demostrada cooptada por una dirección partidaria sectaria, que ha respondido a los lineamientos de la Nueva Mayoría, restándose de apoyar las movilizaciones de los sectores de trabajadores críticos a la reforma”, o como expresa Viviana Delgado, “la CUT cometió una grosera falta de independencia entrando en un proceso abierto de descomposición al convertirse en correa de transmisión del gobierno. Ya lo venia haciendo desde el gobierno de Piñera, con esos acuerdos entre gallos y media noche, entre bambalinas con el ex presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC)”.

Además la dirigenta agrega que es la relación entre la cúpula de la CUT y el presidente de la CPC, la que a generado un escenario favorable para que los empresarios y la clase política corrupta consoliden un modelo de desarrollo totalmente opuesto a los trabajadores/as. “Si hubiesen visto al frente una organización de los trabajadores conminando a organizarse, llamando a paralización y declarando la huelga general frente a la transgresión de los  derechos fundamentales que vienen en esta reforma otro habría sido el escenario. No habría habido tanta garantía para que empresarios con los sectores más descompuestos de la casta política arremetiaran contra los trabajadores, y hoy día es tarde, llaman a una paralización que no es más que un “saludo a la bandera”, sentenció.

Finalmente, para Jorge, “la gran tarea de las organizaciones sindicales en Chile, es reconducir y retomar las organizaciones de masas como la ANEF, el colegio de profesores y principalmente la CUT, ya que, más allá de su administración, está demostrado que la CUT es el único organismo multisindical que llama gente, y el objetivo debe ser reconducir las organizaciones capaces de poder incidir en las políticas a los trabajadores