Publicado el 10 de julio de 2016

Sobre la “incidencia” del Movimiento Social en el proyecto de Reforma a la Educación Superior

Sobre la “incidencia” del Movimiento Social en el proyecto de Reforma a la Educación Superior

revistabagual.cl



En el conflicto educativo, una serie de organizaciones y voces de distintos círculos políticos y académicos han manifestado que existe la posibilidad, y la necesidad, de que el Movimiento Social (MS) “incida” en el contenido del proyecto de Reforma a la Educación Superior. Ante esto, algunas fuerzas políticas de raigambre específicamente estudiantil, cuya presencia no es menor en la CONFECh u otro tipo de vocerías, se han querellado contra la apuesta mencionada argumentando principalmente dos ideas: primero, que la incidencia conlleva tranzar con el bloque en el poder y/o, segundo, que incidir es derechamente imposible.

Estas fuerzas, que se asumen detractoras de la “tesis de incidencia”, develan al momento de exponer sus críticas dos cuestiones necesarias de tratar. Por una parte, demuestran su desconocimiento sobre qué se entiende como incidencia del MS en la reforma; y, además, niegan el “sentido de ser” de los MS: disputar el contenido de lo que se legisla en los espacios de poder.

Respecto a lo primero, se ha mal entendido –o más bien tergiversado– la tan manoseada idea de la incidencia. Pecan de ingenuos quienes la imaginaron como algo quieto, como un momento de encuentro en el que la fuerza más débil (la social) “ganaba el gallito” a la fuerza que ostenta el poder político y económico. La incidencia del MS en la Reforma Educativa no es un momento, al contrario, debe entenderse como una constante disputa entre los actores sociales y el bloque en el poder por el contenido de lo que se legisla. 

En esta disputa, participan todos los actores envueltos en el conflicto educativo –estudiantes, académicos, trabajadores, rectores–, puesto que cada uno puede, juntos o cada uno por su parte, instalar elementos programáticos en la reforma. Unos con mayores oportunidades, debido a la diferencia en sus cuotas de poder –como la diferencia CRUCh/CONFECh– y, evidentemente, con mayor capacidad de disputa si se consigue una efectiva articulación.

De lo anterior, se concluye que la “incidencia” entendida como la “disputa del contenido de lo que se legisla” no es un objetivo ni elegible ni desechable, pues existe en tanto existe Movimiento Social. ¿Qué hace un MS si no es disputar contra el bloque en el poder el contenido de las políticas públicas y, por tanto, de lo que se legisla?, ¿qué hace un MS si no es enfrentarse al bloque en el poder haciendo lo imposible por transgredir la defensa de sus intereses?

Ahora bien, es evidente que producto de condiciones objetivas no es posible hacer de esta Reforma Educativa una Reforma Anti-Neoliberal. ¿Cuál otro iba a ser el escenario contando con un gobierno neoliberal, una institucionalidad diseñada para mantener el modelo y una endeble correlación de fuerzas de los MS y de la izquierda transformadora? Es difícil imaginar otro, por una simple cuestión de realismo.

No obstante lo anterior, el Movimiento Social por la Educación se ha constituido de tal manera que, librando con buenos esfuerzos la “disputa por el contenido de la Reforma”, puede hacer retroceder de manera importante al mercado en la educación, instalando al menos los elementos programáticos que organizaciones sociales como la CONFECh ha definido como prioritarios. Ésta es también una condición real en la medida que se sepa concretar. Desaprovechar la oportunidad de hacer retroceder al mercado en la educación es desaprovechar una oportunidad histórica y quizás el comienzo de la desarticulación progresiva del modelo educativo neoliberal.

Las fuerzas de izquierda que no comparten  la “tesis de incidencia” advierten de manera correcta y legítima el carácter gatopardista y conservador de la Nueva Mayoría. Sin embargo, pasan por alto dos elementos que son fundamentales a la hora de construir un nuevo proyecto de mayorías para las futuras disputas contra el modelo. Primero, que el desafío de construir una fuerza político-social anclada en los diferentes MS se desarrolla a partir de la experiencia viva de los nuevos sujetos que han surgido en las contradicciones del neoliberalismo, y no desde la imposición de verdades reveladas a partir de las experiencias y traumas de una izquierda derrotada.  Y segundo, que del mismo modo, estas experiencias se construyen desde el enfrentamiento en una cancha que no fue creada por nosotros, que es la del enemigo, pero que aun así es necesario –e inevitable– cruzarla si nuestro objetivo es transformarla.

Por último, es necesario precisar que el objetivo del Movimiento Social por la Educación no es solo incidir ni hacer retroceder al mercado en la educación, pues el camino que desde el 2011 se ha trazado es el de la erradicación del neoliberalismo y la recuperación efectiva de los derechos sociales. Por tanto, la “incidencia” entendida como la “disputa del contenido de la Reforma” para “hacer retroceder al mercado en la educación” debe entenderse como un paso necesario, como un golpe a uno de los pilares que sostienen la estructura neoliberal y así comenzar a avizorar su derrumbe.

El Movimiento Social por la Educación debe gastar hasta el último aliento por instalar elementos anti-mercado en el contenido de esta Reforma, que no es de la Nueva Mayoría, sino que es de las multitudes que desde las calles instalaron la demanda más sentida hoy por nuestra sociedad: la recuperación de la educación como un Derecho Social.

Bayron Velásquez Paredes
Encargado Político - Frente de Estudiantes Libertarios sección Valdivia
Ex Presidente FEUACh y Vocero CONFECh 2015
Izquierda Libertaria