Publicado el 20 de agosto de 2016

Los y las pescadoras artesanales de la ciudad de Valdivia declaran a la comunidad: POR LA DIGNIDAD, POR EL DESARROLLO Y POR EL BUEN VIVIR

“…Ahora podemos hacer el mundo en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros.”

G.B


  Hoy los pescadores y pescadoras artesanales de la ciudad de Valdivia nos ponemos de pie y nos levantamos como hombres y mujeres, como madres y padres, como compañeros y compañeras de trabajo, de vida y de amores, como hijos e hijas, como niños y niñas, para denunciar juntos en una sola voz el signo infame de las injusticias que día a día nos someten a la precarización de nuestras vidas.

 Por décadas las y los pescadores artesanales han debido soportar la pobreza, la exclusión y la vulneración de sus derechos, por décadas las y los pescadores han vivido en carne propia el verdadero rostro salvaje y brutal de un modelo económico que mercantiliza nuestra vida, que nos enajena de nuestra fuente histórica de trabajo y sustento y que vuelve inseguro nuestro presente y futuro. 

 Por décadas hemos visto como unos pocos se apropian para si lo que pertenece a nadie, lo que es de todos y todas, a saber, nuestra riqueza natural, nuestros mares, nuestra herencia para quienes serán fruto de nosotros el día de mañana. Hemos visto además como esos pocos no bastando la apropiación, no bastando el despojo han depredado hasta el punto del exterminio lo que era vasto e inmenso, lo que era rico y abundante.

 Esas décadas hoy tienen su corolario en la ley 20.267, denominada LEY LONGUEIRA, ley corrupta, ley maldita, ley del cohecho, ley de la industria, ley de poderosos y políticos inescrupulosos, la que ha venido a sellar la condena que pesa sobre el futuro de las y los pescadores artesanales poniendo en marcha un proceso que tendrá como único e inevitable fin la desaparición de los pescadores artesanales y la destrucción irremediable de nuestra riqueza marina.

 Como pescadoras y pescadores artesanales, en virtud de nuestra historia nos negamos a ello, nos negamos a la posibilidad de desaparecer como memoria, como cultura, como tradición y mas aun como opción de vida, de sustento y de desarrollo presente y futuro.  Nos negamos ante quienes nos niegan la opción de vivir dignamente y de un desarrollo diferente centrado en el sustento, en la vida, en nuestras familias y comunidad.

 Es por ello que decidimos como pescadores y pescadoras consientes hacer carne nuestra voz y transformar nuestra palabra de denuncia en acción rebelde, en semilla fecunda que crezca fértil en camino de esperanzas para levantar con nuestras propias manos la defensa de los recursos, el alimento, la identidad, la cultura y la vida.


Valdivia, agosto 2016