Publicado el 9 de mayo de 2010

NOS MALEDUCAN LA MENTE


Nos encontramos en días nefastos para existir. El maldito monstruo capitalista nos gobierna en todos los rincones, mostrándose como algo casi indestructible. Nos hacen creer que no existe otro modo de vivir, más que como sus eternos esclavos. Veo la maldita enajenación de las personas con el dinero, ensimismadas e inconscientes, pensando solo en su metro cuadrado y en como alcanzar la vida del rico y poderoso. Se lucra con todo en esta vida, sin reglas ni excepciones. La educación es uno de los innumerables ejemplos.

En los últimos años, en Chile, se han desarrollado distintas movilizaciones por parte de los principales actores de la educación. Estoy hablando de estudiantes y educadores. Algunos organizados solo por fines económicos (como es el caso de la deuda histórica de los profesores, legítima obviamente, pero sin un trasfondo político concreto) y otros en la lucha por darle un vuelco al tipo y calidad de la educación, devolviéndole su carácter público, poniéndole fin al lucro, entre otros aspectos. Pero surge la duda ¿Es la vía devolverle al Estado esta responsabilidad? ¿No es el propio Estado otra empresa privada más?

Nos pintan la educación como el camino de movilidad social, de escalada en esta pirámide del Poder. Si seguimos todos los escalones oficiales, llámese escuela, liceo, universidad, instituto, etc., es posible que seamos seres exitosos en nuestras vidas, que quienes nacemos abajo podamos morir arriba.

Pienso que es este tipo de formación, es decir, la educación formal, la principal herramienta del capitalismo para nuestro adiestramiento. Nos moldea como seres competentes para este sistema ruin, con amor al dinero, a lo material, a la propiedad sobre las cosas y los seres. Es comiéndonos esta patraña como reproducimos a lo largo de la historia lo que la maquina nos ordena. Claro, educarnos es necesario (eso nos dicen), porque sino, no podremos vivir dignamente nuestras vidas y claramente es así. Al tomar conciencia de esto, es que muchos utilizan la educación como mecanismo de liberación permanente ¿No es la propia vida un proceso educador constante?

Ya la educación es un privilegio para pocos. Quienes tenemos la oportunidad de acceder a ella, creo que somos quienes debemos abrirla hacia los sectores populares del territorio en general, con principios de horizontalidad y respeto entre las personas que participamos de esta experiencia educadora. Veo esta llamada educación informal, la de las no-instituciones, como un proceso de discusión permanente, del aprender todos, todos como educadores y educandos, del escucharnos con respeto, sin autoritarismos ni jerarquías.

Es esta experiencia educadora, la educación popular, la que nos muestra como generamos una nueva concepción del saber, donde no es solo el educador entregando información a los educandos, ni menos donde muchas veces se toma a estos últimos como meros receptores del conocimiento entregado. Es un enfoque de educación alternativo, en que todos participan, con interés crítico de las circunstancias, haciéndonos personas más libres y concientes de nuestras propias capacidades como individuos transformadores y constructores de una nueva sociedad.

(SACADO DE REVISTA BAGUAL #2)