Las tierras fueron usurpadas en base a la amenaza y el oportunismo, ya que en el año 74´el abuelo de Gabriel (Werken de la comunidad) fue amenazado, además de encontrarse preso varios de sus familiares.
Acusan que la Conadi no se hizo cargo cuando le correspondía,
no respondió a tiempo, haciendo caso omiso a su deber como institución guía y mediadora
entre los pueblos originarios y el Estado de Chile.
Son las nuevas generaciones las que en esta ocasión retoman
la demanda histórica por parte del Pueblo Mapuche: la devolución y legitimidad de
su derecho a las tierras ancestrales.
Por último, se hace un llamado a las nuevas generaciones y a
la comunidad en general a reivindicar sus derechos, sean estos territoriales o
no.
Es el deber de los nuevos wechekeches y weichafes: recibir el legado de su pueblo, luchar por lo que les pertenece, y los más importante, hacerlo en unidad: eso es ser Mapuche.