La
Unión Portuaria de Chile apoya y aprueba con todas sus fuerzas la idea de
reformar la legislación laboral en todos los aspectos que permitan real
libertad sindical, negociación colectiva efectiva y equiparación de poderes
entre trabajadores y empresas que permitan una mejor distribución de los
ingresos generados por todos y todas. Pero así como defendemos la idea,
afirmamos que lo presentado el 29 de diciembre es insuficiente al dejar
importantes puntos fuera, pero además por agregar aspectos que van en contra de
la defensa de los intereses de los trabajadores, desequilibrando aún más el
poder en favor del empresariado.
Afirmamos
que esta reforma necesita imperiosamente de modificaciones en todos esos puntos
donde se potencian desequilibrios y en donde se desconocen o disminuyen
derechos naturales de todo trabajador, como también es necesario agregar aspectos
no considerados en ésta.
La
Unión Portuaria de Chile, en conjunto con otros sectores de trabajadores
organizados aseveramos que es necesaria que en esta reforma estén presente
nuestras demandas y puntos de vista para que sea legitimada por nosotros, de caso
contrario no podremos considerar que ésta sea una real reforma en favor de los
trabajadores, ni aceptarla como tal.
Queremos
que quede claro y no que utilicen nuestras palabras quienes siempre se han
opuestos a otorgar derechos a las y los trabajadores.
Nos parece un avance el legislar para que exista la huelga sin reemplazos o”
rompehuelgas” como también reconocer la
titularidad del sindicato sobre los beneficios negociados con la empresa, pues
ello ha estado siempre dentro de nuestras demandas. Pero no podemos compartir,
ni apoyar, que para el logro de ello se deba aceptar el desnaturalizar la
huelga como un derecho humano universal al criminalizarla. Menos el generar
posibilidades para que la huelga real tenga en la práctica viabilidades ciertas
de ser burlada por el empresariado al no ser eficientemente amparada por la
legislación propuesta. Por otra parte, no podemos avalar el desproteger el rol
de los dirigentes sindicales en su papel en la dirección de la lucha por el
logro de más y mejores derechos para sus representados. Por último no podemos
aceptar que se ocupe esta histórica oportunidad,
para la mejora y avance de los derechos
de las y los trabajadores, para entregar aún más concesiones a los
empleadores, quienes ya poseen
abundantes de ellas en comparación con los demás países de la OCDE.
No
respaldaremos ni aprobaremos que nuevamente se vuelva a la política de los
consensos, de los derechos de las y los trabajadores, con los sectores
conservadores del país. Esas acciones
han generado mucho mal a nuestra nación y levantado una infranqueable barrera
de desconfianza entre la ciudadanía y la clase política, más aún cuando
inmorales casos de intervención empresarial en la misma se han ido demostrando en los últimos meses.
La
reforma debe hacerse para ampliar los derechos de las y los trabajadores, para
mejorar la distribución de las ganancias de éstos con las empresas y no para
proteger las utilidades de éstas últimas.
VIVAN
LAS Y LOS TRABAJADORES. ARRIBA LOS QUE LUCHAN.