Publicado el 11 de mayo de 2016

Desastre socio-ambiental en Chiloé: La ciencia de la especulación privilegio de unos pocos

Tanto desde la sociedad civil, como desde algunos organismos técnicos gubernamentales y académicos se están generando conclusiones basadas en la especulación, es decir, sin realizar los estudios pertinentes que permitan descartar una u otra hipótesis sobre la causa de lo que está ocurriendo en Chiloé. Sin embargo, la diferencia es que los primeros han hecho un llamado a que se investigue, mientras que los segundos se encuentran cerrando un nuevo capítulo en la historia de una institucionalidad ambiental que no es capaz –ni intenta serlo- de contrapesar los intereses empresariales con los intereses comunes de la sociedad.

Durante las últimas semanas el país ha volcado su mirada hacia el desastre socio-ambiental que se desarrolla en Chiloé. El aumento en la concentración de células de dinoflagelados, Alexandrium catenella productores de toxina paralizante que ha llevado al cierre de varias zonas de extracción de recursos bentónicos, generando así un fuerte impacto económico para las comunidades locales; y por otro lado la mortalidad masiva de varias especies marinas (entre ellas las machas en Cucao), han motivado la búsqueda de explicaciones concretas sobre sus causas, así como una respuesta desde el gobierno que permita paliar la crisis imperante.

A pesar de que los eventos descritos son los únicos demostrados, tanto en los medios de comunicación como en las declaraciones del gobierno, se ha descartado categóricamente que la industria salmonera tenga alguna vinculación con lo sucedido. Más aún, en algunos casos como por ejemplo en la declaración emitida por el presidente del colegio de biólogos marinos, Adolfo Velásquez, se hace un llamado a subsanar la “desinformación” de la gente con respecto a las causas y efectos de la marea roja actualmente instalada en el sur de nuestro país y, la gran efervescencia social que esto ha generado. Como tempranamente lo hiciera también SERNAPESCA a través de su director, José Miguel Burgos, Velásquez viene a “esclarecer”  a través de una opinión científica y técnica que El problema es causado por un fenómeno de El Niño, agudizado por el calentamiento global y por ende es un fenómeno de origen global y no local. A su vez la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, emitió un comunicado en donde coincide en el papel que ha jugado el fenómeno del Niño para generar las condiciones ambientales necesarias para la ocurrencia de eventos de floraciones algales nocivas (FAN) sin precedentes en la zona, agregando que se estima que las varazones masivas de machas ocurrieron como efecto de la toxina paralizante sobre el musculo (pie) del molusco impidiendo el enterramiento de los ejemplares y por lo mismo quedando expuestos al efecto del oleaje y siendo arrastrados a la playa.

Como científicos y científicas nuestro deber es evaluar los antecedentes existentes del caso y recabar los datos necesarios para poner a prueba las distintas hipótesis que puedan surgir en torno a las causas de los fenómenos observados. Sin embargo, hasta ahora esto no ha ocurrido. Más allá de las muestras de agua que rutinariamente se encuentran siendo analizadas por el laboratorio de toxinas marinas de la Universidad de Chile y que vienen a constatar el elevado número de células de A. catenella en la zona, no existe a la fecha información que pueda ineludiblemente hacernos abandonar potenciales causas de los fenómenos observados. A mi parecer, resulta a lo menos irresponsable, por parte de las autoridades y algunos científicos el descartar a priori el potencial efecto del vertimiento de miles de toneladas de pescado podrido al mar. ¿Por qué?

Los organismos o agentes técnicos deberían ser aquellos que permitan, de la forma más imparcial posible, esclarecer las causas de los desastres ambientales con el fin de que los organismos competentes puedan implementar políticas adecuadas de manejo, mitigación, remediación, y de corresponder, asignar responsabilidades. Sin embargo, en este caso los organismos competentes sin siquiera tomar una muestra de agua que permita dilucidar la fuente de los nutrientes que están sustentando la FAN, sin tomar una muestra de los organismos varados en las playas de Cucao para entender que los mató, han enarbolado una serie de argumentos, algunos basados en datos concretos y otros en conjeturas, para categóricamente eliminar la posibilidad de que exista alguna responsabilidad por parte de la industria salmonera.

El señor Velásquez, por ejemplo, asegura que la única cosa clara con este Bloom microalgal es que NO es un fenómeno de escala local y menos de un origen local, y para esto agrega una imagen satelital que muestra estimaciones de las altas concentraciones de clorofila (pigmento con el que algunos organismos realizan fotosíntesis) presentes en las costas de las regiones de Los Lagos y Aysén. Esto, sin embargo, no explica el origen, la magnitud, ni las causas de los eventos de FAN que hoy observamos en Chiloé  ya que las imágenes satelitales (al menos las utilizadas en el documento en cuestión) solo permiten tener una noción sobre la cantidad de microorganismos fotosintetizadores en una zona (tanto formadores de FAN como los que no), es decir, de la comunidad, no sobre la abundancia de especies en particular o de las razones por las que se encuentren ahí. Tampoco es suficiente la simple enunciación del fenómeno del niño o el calentamiento global como posibles causas para desarticular las tesis sobre el efecto del vertimiento de salmones o el efecto a largo plazo que ha tenido la salmonicultura en la región pues dichos argumentos no son excluyentes.

Como estos temas, existen muchos otros aspectos que no han sido considerados y que podrían dilucidar la naturaleza de los fenómenos que estamos observando. Por dar solo algunos ejemplos, en la costa este de Estados Unidos, se ha estimado que hasta el 50% de los nutrientes nitrogenados utilizados por los dinoflagelados generadores de FAN, Karenia brevis, provienen de peces muertos por las toxinas que estos producen [1], lo que si bien es un fenómeno que no necesariamente está conectado con la actividad humana, si da luces sobre el potencial rol subsidiario del vertimiento de peces muertos a las FAN. Esto es importante porque no solo importa la cantidad de nutrientes extras que entran en el ecosistema, y con esto aludo a la declaración de la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar cuando indica que el volumen de peces vertidos aunque inmenso para nuestra percepción sería insignificante comparados con los volúmenes de agua del océano. Si bien esto puede ser cierto, también es importante conocer la calidad de nutrientes que ingresan, ya que sabemos A. catenella utiliza preferentemente algunos nutrientes (amonio, urea) con mayor eficiencia que otras especies del fitoplancton pudiendo otorgarle ventajas competitivas en ciertos escenarios y promoviendo aún más la intensidad o duración de los eventos de FAN [2], si es que estos nutrientes fueron suplementados a un sistema donde las floraciones ya estaban presentes.

Sin ánimo de ahondar aquí en la discusión académica sobre las posibles causas de los eventos ocurridos en Chiloé o poner en duda las capacidades de los destacados científicos y destacadas científicas que se han referido al tema, mi interés con estas líneas es el relevar que tanto desde la sociedad civil, como desde algunos organismos técnicos gubernamentales y académicos se están generando conclusiones basadas en la especulación, es decir, sin realizar los estudios pertinentes que permitan descartar una u otra hipótesis sobre la causa de lo que está ocurriendo en Chiloé. Sin embargo, la diferencia es que los primeros han hecho un llamado a que se investigue [3], mientras que los segundos se encuentran cerrando un nuevo capítulo en la historia de una institucionalidad ambiental que no es capaz –ni intenta serlo- de contrapesar los intereses empresariales con los intereses comunes de la sociedad.

¿Podemos culpar a la gente de Chiloé por proponer, en la actual coyuntura, que la industria salmonera forma al menos parte de las causas del desastre socio-ambiental, si mirando en perspectiva existen evidencias concretas de su rol en la degradación de los ambientes acuáticos de la región [4]? ¿Podemos tildar su suspicacia de “desinformación” si existe evidencia concreta sobre el rol que ha jugado el estado desde sus múltiples organismos en la promoción de la industria salmonera por encima de otras necesidades [5]?¿Por que la especulación realizada por organismos técnicos habría de tener más peso que la especulación proveniente de la gente que vive en la zona afectada y que tiene otros antecedentes?

La realidad actual es ciertamente más compleja que lo que es posible de abordar en unas cuentas líneas, pero lo concreto es que como país no somos capaces de generar una respuesta eficiente frente a desastres ambientales, tal y como no hemos sido capaces de generar una institucionalidad ambiental que justamente permita prevenirlos, salvaguardando al medio ambiente y la ciudadanía. Frente a esta incapacidad, ha sido la especulación rápida en directo beneficio de los intereses empresariales, la que ha tratado de tapar el sol con un dedo, lo cual solo puede contribuir a aumentar las justificadas desconfianzas.

Luis Bedriñana Romano, Biólogo Marino, Estudiante de doctorado en Biología Marina, Universidad Austral de Chile.

Referencias

[1] Walsh, J.J., Weisberg, R.H., Lenes, J.M., Chen, F.R., Dieterle, D.A., Zheng, L., Carder, K.L., Vargo, G.A., Havens, J.A., Peebles, E., Hollander, D.J., He, R., Heil, C.A., Mahmoudi, B., Landsberg, J.H., 2009. Isotopic evidence for dead fish maintenance of Florida red tides, with implications for coastal fisheries over both source regions of the West Florida shelf and within downstream waters of the South Atlantic Bight. Progress in Oceanography 80, 51–73. doi:10.1016/j.pocean.2008.12.005

[2] Collos, Y., Vaquer, A., Laabir, M., Abadie, E., Laugier, T., Pastoureaud, A., Souchu, P., 2007. Contribution of several nitrogen sources to growth of Alexandrium catenella during blooms in Thau lagoon, southern France. Harmful Algae 6, 781–789. doi:10.1016/j.hal.2007.04.003

[3] Chilotes a científicos: no aceptaremos que descarten nuestras dudas sin que haya evidencia científicahttp://resumen.cl/2016/05/chilotes-a-cientificos-no-aceptaremos-que-descarten-nuestras-dudas-sin-que-haya-evidencia-cientifica/

[4] Buschmann, A.H., Riquelme, V.A., Hernández-González, M.C., Varela, D., Jiménez, J.E., Henríquez, L.A., Vergara, P.A., Guíñez, R., Filún, L., 2006. A review of the impacts of salmonid farming on marine coastal ecosystems in the southeast Pacific. ICES J. Mar. Sci. 63, 1338–1345. doi:10.1016/j.icesjms.2006.04.021

[5] ¿La investigación científica chilena será capaz de aportar soluciones a la crisis en Chiloé? http://ciperchile.cl/2016/05/10/la-investigacion-cientifica-chilena-sera-capaz-de-aportar-soluciones-a-la-crisis-en-chiloe/