Publicado el 17 de octubre de 2016

¿Se habla de la misma ciudad? Disputas territoriales y Nueva Agenda Urbana marcan las distancias de énfasis entre Habitat 3 ONU y Foro Social

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Tras Vancouver (1976) y Estambul (1996), Quito albergará durante esta semana la tercera versión de la cumbre ONU que busca consensuar un modelo común de ciudad. Los movimientos sociales también se dieron cita con su propia agenda. Revista Bagual está en Ecuador para capturar y gatillar la reflexión sobre los asuntos de la urbe.


Este año más del 51% de la población mundial vive en ciudades, mientras que en Latinoamérica la cifra bordea el 79%. En Chile, la masa urbana es de 87%. Los datos oficiales y la tendencia en aumento demuestran el la deuda y el desafío global para dar respuestas de habitabilidad digna a los ciudadanos y las ciudadanas que aspiran una mejor calidad de vida.

La Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible "Hábitat 3" tratará de colocarle el cascabel al gato y proyectar un nuevo paradigma de ciudades para los próximos 20 años.

Para ello, entre el 17 y 20 de octubre los estados ONU firmarán la Nueva Agenda Urbana (NAU) o "Acuerdo de Quito", una hoja de ruta no vinculante (léase, no obligatoria para los países miembros) que pauteará cómo deben ser los asentamientos humanos del planeta. La NAU, en palabras del Secretario General del Hábitat 3, Joan Clos, es un "reconocimiento a la urbanización como una oportunidad para el desarrollo y riqueza de las naciones".

"La urbanización planificada y bien diseñada -resaltó Clos- se puede convertir en el gran vehículo para la transformación y el desarrollo de muchísimos países en vías de desarrollo, mayoritariamente en América Latina, África y en el continente asiático".

Voces críticas

Si bien la convocatoria a cumbre del Hábitat 3 supera lo gubernamental y la firma del Acuerdo de Quito -existen múltiples actividades oficiales asociadas para ciudadanas/os, organizaciones y empresas-, las reuniones planetarias de este tipo suelen contar con voces críticas de los movimientos sociales. Esta no es la excepción.

Más de 100 organizaciones de Ecuador y otros países impulsan el Foro Social Resistencia Hábitat 3, que se realiza en Guayaquil y Quito desde el 14 de octubre y culminará el día 20 en las calles de la capital ecuatoriana.

La crítica de los organizadores no es solo sobre el diagnóstico de las ciudades del presente y la proyección futura, sino pasa también por las prioridades y forma en que se concibió la NAU, el papel de las comunidades rurales e indígenas, el rol de los/as habitantes, la presión de grupos económicos, la especulación financiera, las fuentes laborales, el peso de las asociaciones sociales y la devastación ambiental, entre otros puntos.

Patricia Sánchez, arquitecta y coordinadora en Guayaquil de la cumbre alternativa, mencionó que si en el encuentro ONU "se habla de la ciudad bonita", en el Foro Social "se habla de la ciudad real".

"El espacio oficial de las autoridades se habla de las ciudades resilientes, igualitarias, inteligentes; pero no de la ciudad excluyente, inequitativa, con desalojos", comentó Sánchez, añadiendo que "esos son problemas de vastos sectores de la población, que viven en la informalidad, hacinados, sin servicios básicos, sin equipamientos".

Además, uno de los temas fuerza que serán abordados en el Foro Social será el terrotorio rural y urbano, donde a juicio de Patricia Sánchez está "en conflicto", ya que presentan "intereses muy fuertes en la utilización, en quien disputa y quien tiene el control de esos territorios".

Tribunal Internacional

En esa línea, uno de los convocantes al Foro Social es el Tribunal Internacional de Desalojos, instancia mundial que juzga moralmente a los estados involucrados en desalojos forzados de asentamientos humanos.

Al 2016, el Tribunal ha aceptado 86 casos de investigación, entre los que está Monte Sinaí, uno de los sectores populares más grandes de Guayaquil.

Fue aquí donde el pasado 15 y 16 de octubre unos 500 pobladores y pobladoras recibieron en asamblea a algunos delegados del Tribunal provenientes de México, Estados Unidos, Zimbawe, Canadá, India, Perú, Taiwán e Italia. Tras reunirse con los y las asistentes y escuchar diversos testimonios, la organización internacional declaró a Monte Sinaí como lugar de cero desalojos y se comprometió a realizar una verificación cada 6 meses.