Publicado el 22 de diciembre de 2016

Despidos injustificados marcan año 2016 en cerveceria kunstmann

Fotografia extraida de eldesconcierto.cl
Un año marcado por contradicciones ha caracterizado las relaciones al interior de la cervecería Kunstmann. Tras la renovación en la directiva del sindicato la empresa y la organización sindical habian generado una iniciativa para mantener las buenas relaciones, sin embargo, en la práctica una serie de despidos injustificados, tratos vejatorios normalizados y la externalización de un área completa han generada un clima de constante inestabilidad laboral dentro de la compañia. Hablamos con la directiva del sindicato y una de sus socias recientemente despedida para saber más sobre estos problemas.

De acuerdo a la directiva del sindicato a la fecha son 13 trabajadores y trabajadoras despedidas durante 2016 lo que a su juicio no se condice con el escenario de fuerte crecimiento que ha experimentado la cervecería. 

Uno de los casos más emblemáticos fue el cierre completo del área de manualidades, área conformada principalmente por mujeres que se desempeñaban en labores manuales más finas en las botellas de cerveza y que debido al trabajo repetitivo generaron una serie de patologías laborales (ej. tendinitis), por lo cual la empresa decidió externalizar el área completa, despedir a sus trabajadoras y mudarla a Santiago, donde ahora una empresa externa se encarga de esas labores.

Por otro lado la trabajadora recientemente despedida, Andrea Rosas, nos comenta que al interior de la cervecería se han normalizado una serie de prácticas vejatorias por parte de jefes y jefas de área que consisten en amedrentamientos, acoso, lenguaje soez y menoscabo, principalmente a trabajadoras, prácticas que no han sido sopesadas por la gerencia y RRHH, normalizándose de facto. 

Según la ahora ex trabajadora, la situación ha provocado un profundo clima de malestar al interior de área de trabajo que solo ha sido matizado por el temor a represalias mediante el uso del artículo 161 (necesidades de la empresa), herramienta arbitraria dentro del código del trabajo y que puede esconder desde prácticas antisindicales hasta animosidades personales. Otros descargos pueden ser apreciados en una carta enviada por Rosas a la compañía y que reproducimos integramente al final de esta nota.

Si bien la empresa ha transmitido a sus trabajadores y trabajadoras mediante su plan estratégico sus proyecciones de crecimiento en todas las áreas y las cifras de fin de año son auspiciosas para una empresa que se proyectó crecer entre un 2 y un 4% y finalmente experimentó un crecimiento de 18%, parece ser que la tradicional empresa valdiviana no ha podido hacer coincidir su crecimiento económico con el crecimiento humano que permita garantizar bienestar y respeto por sus trabajadores/as.

CARTA ANDREA ROSAS



                                                                                             Valdivia, 20 de diciembre de 2016.

Estimados,  Compañía Kunstmann.

El motivo de esta carta, la introduzco contándoles que la injustica es una de las pocas palabras que arrebatan mi paciencia.

Como bien deben saber, el día de ayer fui desprendida de mis funciones en la empresa. Por el artículo 161 “necesidades de la empresa” con la concordancia de este articulo, el día de hoy ya mi puesto estaba ocupado por un trabajador de mantención.

La tarde de mi despido me toco justo en un cambio de turno, suerte la mía que pude despedirme de mis queridos trabajadores y colegas, quienes eran mi alegría diaria, principal pilar para los obstáculos que se fueron dando en mi paso por esta planta.
No puedo decir que es fácil escribir una queja, hacia quien fue mi jefa durante 07 meses, a la que trate con respeto pese a todo, pero como describí anteriormente la injusticia no va conmigo, hace un mes exactamente luego de mostrar firmeza frente a una jefatura, prepotente, mal agradecida y bipolar. Mis derechos como persona fueron vulnerados, al hacerme llorar luego de una serie de gritos, mentiras y de malos tratos, de esto fueron testigo 7 trabajadores en la planta no solo de mi área, quienes me alentaron a continuar, mi familia por suerte ya estaba al tanto de todo esto y aquí viene el mea culpa de porque no les hice caso antes en hacer la denuncia correspondiente. Me acerque al sindicato, les comente y les redacte otro tipo de carta pidiendo no represalias y confiando en que Srta. Lorena como la llamaba podía cambiar, hoy lamentablemente le quito lo Srta.

Esta carta va dirigida a todos quienes tratan con personas a diario, quiero que tomen conciencia y se den cuenta que es primordial el buen trato con sus subalternos, a base de respeto,  no olviden que el mayor recurso enriquecedor para una empresa es el humano.

Favor tomar en consideración lo siguiente:

La rotación de trabajadores del área de bodega, el desempeño de los trabajadores cuestionado, las relaciones interpersonales entre las áreas, están simplemente ligadas a Jefatura, Lorena Jara, quien tiene un liderazgo deficiente, poco motivacional, egocéntrico, autoritario, falso (tratos distintos entre operarios y administrativos), una estrella en el cielo que no soporta brillar a quienes la acompañan.

No pude ser que frente al sindicato se siente sonriente diciendo que mi labor esta súper bien desempeñado, que no tiene ningún reclamo, pero que cada vez que cometí un error en algo me haya acosado por wasap, correos con copia a gerencia y gritos en persona (delante de choferes de los camiones o trabajadores de otra área), no puede ser que entre a mi oficina y me encuentre a mi Jefa hablando sin tabú con el transportista de taladriz sobre el pésimo desempeño en inventarios, cuando mi nueva descripción de cargo hace meses no es tomar inventarios y cuando la palabra confidencialidad de la empresa está en juego. No puede ser que le moleste mi personalidad de ser risueña y positiva frente a la vida (porque cada vez que recibí un insulto o grito de ella, seguía haciendo mi trabajo con la sonrisa intacta y para ella eso era como no tomarla enserio, alegando que no vine hacer amigos y que debo tener más carácter). No puede ser que un jefe intente cortar lazos entre compañeros de trabajo prohibiendo ir a colación acompañada (supervisores y administrativos), no puede ser que un jefe nunca sea capaz de reconocer que se equivoco, ni de agradecer el trabajo y esfuerzo dado.

Me cuesta sentir pena por todo esto, me quedo con el agradecimiento desde los choferes de los camiones CCU, desde un encargado de CCU vía telefónica, desde las lindas palabras de cada ex colega que ha tenido el hermoso gesto de llamarme o escribirme.

Don Armin, quise hablar con usted ayer mismo, pero no se encontraba en planta, usted no puede permitir que esto siga ocurriendo, no puede ser que una jefatura porque amaneció con el pie izquierdo, llegue cerrando puertas con furia, no sea capaz ni de saludar, se dirija mal hacia sus subalternos, se moleste por todo, sea prepotente, lo único que se consigue con esto es un mal ambiente laboral y eso se ha demostrado en la deficiencias mismas del área acumuladas con los años, ese fue uno de mis objetivos cuando entre, mejorar el clima y créame que algo logre, pese a hacerlo contra la corriente logre unir el grupo, de hecho realice un Coaching, más un taller motivacional, que fue recibido con mucha aceptación por parte de trabajadores y rechazado rotundamente por Lorena Jara, quien me acuso hasta que pare la planta, cosa que jamás ocurrió siendo día lunes y áreas sin producción,

Lamento comentarle que no me quedare con solo esta carta, llegare un poco mas allá, comprendo y sé que muchos de los que lean esta carta también lo saben, que el motivo de mi despido es netamente personal desde Lorena Jara hacia mi persona, estuve en persecución y enjuiciamiento a diario. No quiero que Lorena Jara vuelva a denigrar a ningún trabajador más, ni de mi área, ni de ninguna otra. En representación de muchos trabajadores que han pasado por bodega, que de la noche a la mañana deciden no volver por malos tratos y no hablan por miedo a represalias y por los que han sido finiquitados sin una explicación sincera, sin claridad, sin que Jefatura, ni Gerencia sean capaces de mirar a los ojos y dar un argumento sólido, como es mi caso. No pretendo que me reincorporen,  en lo absoluto no volvería a trabajar con una persona así.

Quizás más de uno podrá cuestionar esta carta preguntándose quién soy yo para tal atrevimiento. Pero saben, les respondo de inmediato  que no necesito tener 18 años de experiencia como me gritaba en la cara Lorena Jara, ni necesito ser Jefa, ni gerente. Para tener clase, educación, para ir por la vida con la frente en alto, agradecida y sin denigrar a nadie, para respetar a cada ser humano de esta tierra sea el cargo que tenga y para valorar cada situación  y cada persona que se me cruza en el camino.

Sin otro particular
Andrea Rosas