La semana partió mal, un grupo de jóvenes estudiantes fue detenido este lunes en la madrugada cuando intentaban manifestarse en distintos sectores de Valdivia. Los compas, según dicen, fueron delatados por vecinos que denunciaron su actuar sospechoso y tras ser sujetos a control policial fueron detenidos por porte de bombas molotov. Cuento corto, hoy dos estudiantes se encuentran en prisión preventiva, medida que se extenderá por un mes.
Y así los gobernantes lograron tener entre sus manos un caso ejemplificador, una forma de mostrar lo que le pasa a los que no se quejan como está permitido. Cuando se argumenta, se obtienen oídos sordos, cuando se protesta pacíficamente, palos, gases, balines y agua a presión, cuando la ira frente a tanta injusticia nos hace defendernos, la prisión o la muerte. Ellos ejercen la violencia original y luego nos defenestran como vándalos y delincuentes. La paciencia tiene un límite.
Jueves 4 de Agosto
Lo que pasó después ha sido tema en varios otros medios locales, como ATV, el Austral y radio BIO BIO, pero todos mienten. No hubo ninguna provocación previa por parte de los estudiantes, nunca hubo algún ademán de tomarse la intendencia, no voló una sola piedra antes de la agresión de carabineros. Solo un grupo de personas junto a cuatro compañeros en una protesta pacífica bastaron para que el coronel de los pacos locales, Iván Vega, mandara a sus perros con armadura de tortuga a reprimir. Golpes para todos y todas los que se encontraban a su paso. "Pero hay de aquellos que osaron sacar las bancas de la plaza y dificultaron el trabajo profesional de los gases, el agua y las lumas, deberían arder en el infierno"
Tras disolverse esta manifestación el sabor amargo que quedó en la boca tras saber de los ocho compas detenidos en Valdivia y de la tremenda represión en otras ciudades del país hizo que por la tarde se volviera a marchar. Esta vez el mall, el unimarc y el terminal de buses también formaron parte del recorrido de la marcha. Por algún momento también se cortó el transito frente al puente Calle Calle, donde rondas, cánticos y juegos fueron acompañados por las bocinas de decenas de automovilistas que, en vez de enojarse, apoyaron la acción. Ni la lluvia torrencial, ni el granizo o la tormenta eléctrica apaciguaron los ánimos.
Tras un momento de descargo verbal frente a la intendencia los cabros y cabras motivados pasaron a tomarse el puente Pedro de Valdivia, como corresponde tras cada manifestación. Obvio que los sacaron por la fuerza, pero la pasión y la rebeldía creadora no pueden ser diluidas en lacrimógena. Duerman (o no duerman) bien gente buena, mañana será otro día.
ES UN LINDO MOMENTO SE ACABA LA PACIENCIA...
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